14 agosto, 2020

Como aplicar la técnica de extinción en los niños

Muchas de las conductas negativas de los niños se mantienen porque con ellas reciben nuestra atención. La técnica de la extinción nos ayuda a sustituir esos comportamientos por otros más adecuados.

Cada niño (y cada familia) es un mundo diferente. No todos los pequeños tienen la misma personalidad, ni todas las dinámicas familiares son iguales. Son los padres quienes deben elegir, de entre todas las técnicas y estrategias disponibles, aquellas con las que se sientan más identificados. El objetivo de la educación consiste en guiar a los niños para que aprendan a manejar la frustración y a seleccionar conductas útiles para desenvolverse en su medio. Sin embargo, en ocasiones, nos encontramos con que los niños emiten conductas desadaptativas que acarrean problemas a nivel personal, social, familiar y escolar. Pequeños que desobedecen, insultan o que nos retan constantemente. Nuestro papel en esta situación será el de ayudarles a sustituir esas actitudes conflictivas por otras más sanas y adecuadas. Pero habrá que hacerlo siempre desde el respeto y el cariño, huyendo de la violencia y el castigo. Tengamos en cuenta que los pequeños aún están aprendiendo a vivir.

Una de las técnicas que más puede ayudarnos en este proceso es la extinción. Esta parte de la base de que cualquier comportamiento que se repite lo hace porque está siendo reforzado de alguna manera. El objetivo será, por tanto, eliminar esos reforzadores que premian y mantienen la conducta conflictiva. Puede que no resulte fácil darnos cuenta de qué manera estamos premiando esa actitud negativa. Seguramente, cuando dicha conducta aparece, reprendemos al niño o lo castigamos de algún modo. Lo que estamos pasando por alto es que la atención de papá y mamá es uno de los mayores reforzadores que existen para un niño.

Los adultos tendemos a prestar más atención a las transgresiones y los malos comportamientos de los niños, pues son los que molestan y desagradan, y pasamos por alto las buenas conductas. El niño comprende, entonces, que el medio para obtener atención es comportarse mal.

La extinción propone, precisamente, retirar la atención de aquellas conductas que queremos eliminar. No responder ante ellas, no regañar, ignorarlas por completo. Esta técnica siempre ha de acompañarse de reforzamiento positivode cualquier otra conducta adecuada que emita el niño pues, de lo contrario, podría sentirse ignorado. No se trata de un castigo ni de una venganza. No vamos a retirarle la atención con mala cara porque nos hemos enojado. Simplemente, vamos a focalizar nuestra atención en conductas positivas y deseables. Vamos a ayudarle, desde el cariño, a sustituir una actitud por otra.

Si, por ejemplo, un niño está pataleando porque le apagamos la televisión, no vamos a entrar en una discusión con él, no vamos a retarlo por llorar. Vamos a ignorar esa conducta indeseable y a tratar de redirigir al niño ofreciéndole jugar con nosotros a un juego de mesa o a que nos ayude a preparar una comida o postre. Si su  enojo continúa, le expicaremos, de forma calmada y cariñosa, que no vamos a escucharlo ni prestarle atención mientras siga llorando y gritando y que, estaremos encantados de hablar y jugar con él cuando se tranquilice y nos hable bien. En cuanto el niño logre calmarse y se dirija a nosotros en un tono normal, lo recibiremos con una sonrisa y, ahora sí, premiarlo con toda nuestra atención y nuestro cariño.

Claves a tener en cuenta

  • El niño debe conocer las condiciones desde el principio. Es muy importante explicarle claramente que hay que hablar y pedir las cosas de forma calmada y educada. Y que no vamos a atenderle cuando lo haga llorando o gritando.
  • Es imprescindible ser constantes y consistentes en la aplicación de esta técnica. Si solo ignoramos la conducta a veces y otras la atendemos, estaremos llevando a cabo un refuerzo intermitente que empeorará la situación. Hay que ser firmes en ignorar siempre la actitud negativa y premiar siempre la positiva.
  • Este procedimiento, aunque es realmente eficaz, requiere tiempo. Por lo tanto, no podemos usarlo en conductas que requieran ser eliminadas de inmediato. Por ejemplo, si el niño va a meter los dedos en un enchufe, no podemos ignorarlo, tenemos que actuar de inmediato.
  • Cuando se comienza a aplicar esta técnica, generalmente, se produce un incremento temporal de la conducta indeseada. Es normal y es necesario mantenernos firmes hasta que el niño comprenda que este es el nuevo funcionamiento familiar y cese en su mal comportamiento.