Home » Bebés » ¿Por qué no conviene usar aspiradores nasales?

En la mayoria de los hogares con pequeños que aún no saben sonarse la nariz se puede encontrar un aspirador nasal o “sacamocos”, ese artilugio que se coloca en los orificios de la nariz del bebé con cabezal, un tubo y una boquilla con filtro para aspirar las secreciones.

Los aspiradores nasales no son tan recomendables. ¿Motivos? El aspirador nasal da muchos problemas de otitis, ya que al utilizarlo hay muchas probabilidades de que el moco entre en la Trompa de Eustaquio, canal que hay entre el oído y la garganta, y la obstruya. Al llegar la época invernal, también aparecen los mocos, que suelen dejarnos agotadas y fastidiar a los bebés cuando les impide comer y respirar con cierta normalidad.

por qué no conviene usar aspiradores nasales

Pero es necesario buscar otras soluciones para limpiar los mocos de nuestros hijos si queremos evitar riesgo de otitis. Además, los aspiradores nasales no suelen agradar para nada a los bebés por la sensación que les produce el aspirado. Es simplemente verlos y ponerse a llorar. Tampoco dan siempre buenos resultados, por ejemplo cuando el niño está muy congestionado y la mucosidad es baja no sirven de mucho.

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Cuando hay secreción abundante, los fisioterapeutas aconsejan los lavados nasales con mono-dosis de suero fisiológico en cada orificio frente al uso del aspirador nasal.  Se recomienda un lavado nasal diario y si el niño está enfermo, el número puede aumentar a cinco lavados diarios como mínimo.

También aconsejan la fisioterapia para ayudar a eliminar las secreciones depositadas en pulmones, garganta y nariz. La técnica más utilizada en menores de 3 años, es la denominada AFE (Aceleración del Flujo Espiratorio) que consiste en ejercer una presión no dolorosa en el pecho y la panza del niño, siguiendo su ritmo respiratorio, para que el aire salga con mucha más fuerza de lo normal y arrastre la mucosidad que está en el pulmón.

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