Home » Educación » Errores comunes que suelen cometer los padres

Los libros destinados para padres suelen tener contenidos interesantes y nos ayudan en la crianza de los chicos pero cierto es también que la vida familiar no se puede regir completamente por las reglas, sugerencias y recomendaciones de un libro. Hay muchas variables que entran en juego en la dinámica familiar. Los integrantes de la misma suelen tener distintas formas de ser y de carácter y las circumstancias hasta suelen ser diferentes en cada hogar. De hecho, en un mismo hogar, suelen haber cambios con el correr del tiempo. Por estas y muchas razones más, nosotros, como padres solemos cometer muchos errores. Existen varios que suelen ser un denominador común en la mayoría de las casas.

Cabe aclarar que, como personas, siempre cometeremos errores, pero lo importante como padres es poder aprender de los mismos e ir transitando la vida con nuestros hijos, aprendiendo entre todos, a sser mejores.

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Entre ellos, se encuentran los siguientes :

  • Pelearse frente a los chicos : esto no significa que una deba vivir sonriendo y disimulando delante de los hijos, que no se pueda discutir, argumentar o que no podamos mostrarnos tristes o enojados. la palabra “pelear” apunta más bien al tema de las agresiones verbales (ni hablar de cualquier tipo de agresión física, que es inconcebible directamente). Cuando los papás discuten agrediendose verbalmente, se dicen cosas feas e hirientes, esto ocasiona miedo y susto en los pequeños y tienen la sensación de que en su casa todo está fuera de control y los invade cierta inseguridad.
  • Falta de rutinas diarias : es muy importante que en un hogar haya ciertas rutinas preestablecidas como el horario de las comidas, la hora del baño, el cepillarse los dientes y el irse a la cama, etc.
    Mostrar incoherencias en la disciplina: a veces, pareciera ser que la disciplina depende del humor del día de los papás. Si estamos de mejor humor, les toleramos ciertas cuestiones y en otras ocasiones no lo hacemos. Los chicos necesitan que seamos coherentes y consistentes con las normas que dictamos.
  • Estar todo el tiempo a las corridas y apresurados : es bastante feo para nuestros hijos  el tener que despertarse a la mañana temprano escuchando un “Rápido, apurense que no llegamos ….. que ya es tarde !! El apuro nos quita el placer natural de disponer con tranquilidad de momentos para despertarlos, hacer fiaca con ellos, darles el desayuno, caminar en la calle de la mano.
  • Estar siempre pendientes de ellos: muchas veces se escuchan comentarios tales como: es lógico sentir preocupación por nuestros hijos. A medida que ellos crecen y se dan cuenta de nuestras inquietudes, pueden gozar del increíble placer de jugar con nuestros más profundos temores y torturarnos con referencias casuales a los riesgos que ellos asumen cuando no estamos cerca. Por esto, nuestra preocupación por saber cómo están no ha de ser obsesiva. Los chicos necesitan libertad para crecer.
  • Hacer muy poco por los chicos:  algunas personas están convencidas de que cuantas más actividades tengan sus hijos, serán mejores adultos. Tal vez haya que recordar lo malo que es presionar a los chicos con tantas actividades, de lograr tantos éxitos y, sea el momento de revalorizar los momentos compartidos entre padres e hijos los fines de semana sin calendario previo, satisfechos por el sólo hecho de estar juntos.
  • Hacer demasiado por los chicos: cuantas veces seguimos visitando a nuestros hijos cuando saben hacerlo solos. Debemos entender que ha llegado el momento de permitirles ciertas libertades, de no ahogarlos con tanta presión, de asumir que han crecido y que cada vez más cosas que pueden hacer por sí mismos.
    Pensar y creer que los otros padres son mejores que nosotros: ¿Porqué nos tiene que importar tanto lo que otros padres hacen? ¿Estamos más preocupados por nuestros hijos o por el “qué dirán” o por obtener el premio a mejores padres?
  • Pensar y creer que los otros niños son mejores que los nuestros: medir los logros de un chico con respecto a otro es un tremendo error y casi siempre lo cometemos. Un padre no puede sentirse satisfecho por los éxitos de su hijo en comparación con los fracasos de otro niño. Cada padre debe aprender a apreciar los talentos de su hijo y a valorar sus logros. Muchas veces, esto mismo sucede dentro del seno familiar y entre hermanos/as, cuando los padres, suelen hacer comparaciones entre ellos.
  • Amenazar continuamente: los chicos saben cual es el mecanismo de nuestras amenazas: asustarlos por un rato y después dejar todo sin efecto.Por eso, en la medida que se pueda, no hay que repetir amenazas.
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