Home » Actualidad » Responsabilidades que NO deben asumir los hermanos mayores

¿Ser el hermano mayor influye en el carácter? ¿Se suele cargar con más responsabilidad al primero de los hijos que a los demás?  El hermano mayor suele ser el referente para los más pequeños. Ser el primer hijo de la familia es un honor y tiene ciertos privilegios mientras se es el único. Pero, cuando llega un nuevo miembro, el todavía niño pequeño cambia de categoría y pasa a convertirse en el «hermano mayor», el responsable. Es importante tener en cuenta el nuevo rol que adquieren los primogénitos con la llegada de un hermano, y cómo a veces se les exige una responsabilidad que no es apropiada para su edad ni es acorde con su madurez.

¿Cómo es un hermano mayor en la posición familiar?

Es el mayor y como tal “debe” servir de ejemplo a sus hermanos. Líder por excelencia, asume responsabilidades y “se esfuerza por ser el mejor”.

Positivo 

  • Sentido del deber.
  • Independencia.
  • Fortaleza.
  • Mayor estimulación intelectual.
  • Amante del orden y de la organización.
  • Seguridad en sí mismo.
  • Generosidad, atiende las necesidades de los otros

Negativo 

  • Autoritarismo.
  • Excesivo proteccionismo hacia los demás.
  • Autocontrol emocional excesivo.
  • Perfeccionismo.
  • Autoexigencia en mayor grado.
  • Aferrado a su punto de vista

Ser el hijo mayor significa desempeñar un rol en la familia, núcleo principal del proceso de socialización. Una de las características que más se atribuyen a los primogénitos es la “responsabilidad”. La pareja pasa de ser solo pareja a ser padres, y ser padres es una tarea muy nueva para ellos, por lo que el primero está inaugurando la función de hijo, y será el encargado de iniciar esta etapa desconocida. Además, los padres, al inaugurar esta nueva faceta de ser padres, “exigen” más al primer hijo que al resto, pues toda la familia se centra en él, y consideran que él está recibiendo mucha atención y sobrados recursos en los que poder apoyarse.

En muchas ocasiones, por falta de tiempo, se les otorga a los hijos mayores ciertas responsabilidades no acordes a su edad ni a su desarrollo. En estos casos, los niños no encuentran su posición dentro del entorno familiar y adoptan comportamientos de adultos; son exigencias repletas de carga emocional en las que a veces no se tiene en consideración la edad del propio niño. La aparición de sentimientos de ansiedad, impotencia y cierto resentimiento por parte del primogénito en estas ocasiones, es muy habitual.

Responsabilidades que no debe asumir el hermano mayor

  1. Estar disponible para ayudar a sus hermanos en todo lo que necesiten. Delegar en el hijo o la hija mayor la crianza de los hermanos menores es un error, porque aún siendo adolescentes, no tienen una madurez emocional adecuada para hacerse cargo de esta tarea.
  2. Suplir al padre o madre ausentes. Bien sea por separación, bien sea por divorcio, la falta del padre o de la madre no puede ser un motivo para que ellos tengan que desempeñar su función.
  3. Ser el ejemplo sin fallos del resto de hermanos. Los hijos mayores necesitan paciencia ante sus equivocaciones y debemos permitir que cometan errores.
  4. Asumir todas las obligaciones. El hermano mayor no puede ser el responsable de todo lo que ocurre en el hogar, el resto de hermanos tiene que asumir sus responsabilidades. Es importante detallar las tareas que corresponden a cada uno de los hijos.
  5. Ser ejemplo de autoridad. El hermano mayor tiene todo el derecho a desempeñar el papel de hermano, compañero de juegos y aventuras del resto, y no siempre ser la figura que fija las normas.

El nacimiento de un hermano es una de las circunstancias desfavorables en la biografía o en el entorno de un niño que puede provocar cierta desestabilización y que precisa de un periodo de adaptación. Si intervenimos a tiempo solucionaremos esos pequeños desequilibrios.

Actitudes de los adultos que ayudan a superar los celos

  • Reconocer los celos del niño como algo natural que se da siempre.
  • Tolerar las pequeñas regresiones que aparezcan en la conducta del niño teniendo en cuenta que son pasajeras.
  • Contar cuentos al niño donde aparecen otros personajes sufriendo los celos.
  • Dejar que el niño nos exprese su malestar, limitando su actuación si conlleva algún peligro.
  • Transmitir que se le quiere a pesar de sus comportamientos.
  • Felicitarle por sus logros.
  • Realizar actividades que pongan de manifiesto las ventajas de ser el mayor.
  • Pedir su colaboración en la tarea de cuidar al hermanito o a otros niños, pero siempre ofreciendo, no imponiendo.
  • Decirle que sabemos que tiene celos ahora, pero que cuando sea más mayor no los tendrá.

Actitudes de los adultos que NO ayudan a superar los celos

  • No mostrar sentimientos amorosos hacia el bebé, creando una situación artificial delante del niño mayor.
  • Tomar una actitud rígida y no tolerar las regresiones del niño, sin recordar que son temporales.
  • Hacer comparaciones entre los hermanos que fomenten la competitividad.
  • Regañarle con frecuencia o enfadarse excesivamente con él, si no cumple nuestras expectativas en esta nueva situación
  • Comentar con otros adultos las dificultades de adaptación del niño mayor pensando que no se va a enterar.
  • Intervenir demasiado rápido en los conflictos entre los hermanos sin permitir que ellos los resuelvan.
  • Hacerle prometer que se portará muy bien siempre, dando ejemplo a su hermano y generando en él una gran responsabilidad.
  • Responsabilizar al mayor del cuidado de su hermano con demasiada exigencia.
  • Dramatizar sus celos, dándoles más importancia de la que en realidad tienen.

Cuando nos planteemos hacer a nuestro hijo mayor responsable de los otros, aplicaremos el sentido común, y tendremos en cuenta no solamente la edad y la madurez del mayor, sino también del pequeño. El hermano mayor, más que responsable de sus hermanos, será su referente y acompañante en su crecimiento.

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