14 agosto, 2020

La técnica Koeppen para que los niños se relajen

La relajación es un método al alcance de todos. Los ejercicios realizados durante las sesiones de relajación a menudo se toman prestados de la meditación o el yoga.

Los niños muchas veces necesitan calmarse, pero no siempre tienen éxito las técnicas que les ofrecemos. Sin embargo, la técnica Koeppen para relajar a los niños ofrece ejercicios de relajación simples, divertidos y efectivos. La relajación ayuda al niño a manejar mejor sus emociones y su cuerpo y le enseña a relajarse diariamente o en momentos ligeramente más estresantes.

  • En niños ansiosos, la relajación concentra su energía en el momento presente y están atentos a todo lo que los rodea. La relajación les permite relajar su hipervigilancia mental.
  • En niños hiperactivos, les permite aprender técnicas simples para recuperar la armonía emocional.
  • En niños que tienen dificultades para controlar su ira, les ayuda a expresar su desbordamiento de emoción.

La técnica Koeppen

  • Exprimir el limón: Imaginá que tenés un limón entero en tu mano izquierda y aprietalo fuerte. Intentá exprimir todo el jugo. Sentí la tensión en tu mano y brazo mientras apretás. Ahora, dejá caer el limón. Observá cómo se sienten tus músculos cuando están relajados. Tomá otro limón y exprimí e intentá apretar este más fuerte que el primero, dejar caer el limón y relajar. Notar la mano y brazo cuando están relajados. Una vez más, tomar un limón en tu mano izquierda y exprimir todo el jugo. No dejés ni una gota, apretá fuerte. Ahora, relajáte y dejá que el limón caiga de tu mano. (Que repita el proceso para la mano y el brazo derecho).
  • Gato perezoso: Imaginar que esos un gato perezoso y querés estirarte. Estirar los brazos y levantálos sobre tu cabeza. Camino de vuelta hacia abajo, soltálos y sentí el tirón en tus hombros. Estírate de nuevo y levantá los brazos sobre tu cabeza. Tirálos hacia atrás, muy hacia atrás y dejálos caer rápidamente. Observá cómo tus hombros se sienten más relajados. Después, intentá tocar el techo, levantá los brazos muy por encima de tu cabeza. Notá la tensión y tirá de tus brazos y hombros. Dejarlos caer muy rápido y sentir lo bueno que es estar relajado.
  • Chicle gigante: Tenés un chicle gigante en tu boca. Es muy difícil de masticar, pero tenés que morderlo. Dejá que los músculos de tu cuello te ayuden. Relajate y solo dejá que tu mandíbula se suelte. Morder fuerte.Intentar exprimirlo entre tus dientes y relajá nuevamente. Realizarlo una vez más. Finalmente, relajar y que la relajación se transmita en todo el cuerpo.
  • Mosca molesta: Se trata de simular que viene una mosca y que la misma se posa en la nariz. Intentar sacarla sin usar las manos, por ejemplo arrugando la nariz. Hacer tantas arrugas en la nariz como se pueda, arrugarla muy fuerte. Si notamos que logramos ahuyentarla, podemos relajar la nariz. Tomar en cuenta que cuando se arruga la nariz, las mejillas, la boca, la frente y los ojos también se tensan. Entonces, cuando relajas la nariz, todo el cuerpo también se relaja.
  • El globo: poner una mano sobre la panza. Inhalar y exhalar, lenta y profundamente. Sentir que tu mano se mueve hacia arriba y hacia abajo. Imaginar un globo dentro de la panza. Mientras inhalás, llenás el globo. Mientras exhalás, vaciás el globo. Llenar el globo de nuevo tan fuerte como puedas. Inflar el globo más grande que puedas imaginar. Finalmente, dejá que todo el aire escape a través de tus dientes. Explotá el globo de nuevo tan fuerte como puedas. Imaginá meter un alfiler en el globo. Dejar que salga el aire con un estallido repentino. Observá lo relajado que estás y lo bien que te sentís por dentro.