Home » Alimentación » Cuándo y cómo empezar a incluir los cereales en la dieta del bebé

Hacia los 6 meses, el aparato digestivo del niño está preparado para digerir sin problemas otros alimentos diferentes a la leche. Y, los primeros alimentos, suelen ser los cereales. Si el bebé se alimenta con leche materna en exclusiva y su crecimiento está perfecto, el pediatra no recomendará introducirlos hasta los 6 meses e incluso puede que cambie el orden de los alimentos.

La mayoría de los cereales están formulados con las vitaminas y minerales que necesita el niño, adecuados a su edad. Eso sí, debemos fijarnos que los mismos no contengan gluten. Esta es una proteína que se encuentra en la semilla de muchos cereales (trigo, cebada, centeno, espelta, triticale y posiblemente en la avena) y que se introduce en la dieta más adelante. Aunque no existe una pauta única para iniciar la alimentación con cereales, una forma orientativa de comenzar puede ser añadir un par de cucharadas en la mamadera de la mañana y otro en la de la noche e ir aumentando la cantidad cada día hasta llegar a la cantidad recomendada por el pediatra.

Un truco para calcular la cantidad es colocar en la mamadera una cantidad que no supere el peso del bebé. Alrededor de los 7–8 meses debe tomar dos papillas de cereales al día, una por la mañana y otra por la noche. Poner la misma cantidad de leche que toma en la mamadera y añadir cucharada de cereal hasta que espese, procurando que quede ligera. Darle la papilla con cuchara. Colocarla de lado, tocar con ella su boca y dejar que la chupe. Si la acepta, darle otra y, así sucesivamente. No es imprescindible que se tome todo el plato. Es mejor no forzar e ir aumentando cada día hasta llegar a la dosis establecida.

Aunque los niños no suelen rechazar los preparados de cereales, por su sabor dulce, si llegara a hacerlo, éstos pueden ser sustituídos por galletitas bajas en zúcar o por pan sin gluten antes de los siete meses. Y a partir de esaedad, podemo ofrecerle al chiquito cereales con gluten en forma de pasta cocida, muy cortada, pan o galletitas. (cuando se habla de cereales, se incluye también a los alimentos cuya base es el cereal, como el pan y la pasta).

Si el bebé se alimenta con lactancia materna y, el pediatra indica que podemos complementar con cereales, los hay especiales para mezclar con agua y ofrecérselos con cuchara. Se preparan en la misma proporción que si se hicieran con leche (una cucharada por cada 30 ml de agua). Eso sí, hay que continuar dándole las tomas de pecho. Otra opción: extraerse la leche y mezclarla con los cereales normales. Y a partir del séptimo mes, podemos darle pan y galletitas (bajas en azúcar) a demanda, junto con la lactancia materna.

Por otra parte, al comenzar con las papillas, hay niños que se estriñen porque toman mucho cereal y poco líquido. Para evitar esta situación, es aconsejable brindarle agua o pecho tras la papilla y a lo largo del día. Si el problema persiste, podemos cambiar sus cereales por otros que incluyan grano entero, proporcionan más fibra, o por los elaborados a base de avena, que son menos astringentes.

Hay niños que desarrollan celiaquía, una enfermedad que provoca intolerancia al gluten. Los síntomas más habituales son diarrea, vómitos, e irritabilidad. Estas son las formas clásicas, que vemos cada vez menos. Ahora es más frecuente ver a niños de un año que no ganan peso, que presentan irritabilidad y estómago distendido; en los mayores es frecuente la anemia. Ante la mínima sospecha de intolerancia en el bebé, eliminar inmediamente el gluten de su dieta y acudir al pediatra.

Hay que destacar que, no es lo mismo intolerancia que alergia. La intolerancia al gluten o celiaquía se manifiesta en niños genéticamente predispuestos y provoca una atrofia progresiva de las vellosidades del intestino que ocasiona una menor absorción de los nutrientes. La alergia, menos frecuente, es una reacción del sistema inmunológico que puede afectar a la piel (urticaria), al tracto gastrointestinal (vómitos y diarrea) o respiratorio (asma) al contacto con el gluten.

Hay varios tipos que puede tomar el bebé :

  • Sin gluten. Son los primeros que tomará tu hijo. Suelen estar elaborados a base de arroz, maíz, mijo, sorgo y, en ocasiones, soja. Empezar por los que tienen uno o dos cereales.
  • Con gluten. Elaborados con trigo, cebada, centeno y avena, para cuando el bebé haya tolerado los cereales sin gluten. Los hay hasta con ocho cereales (con y sin gluten).
  • Con bífidus. Se les han añadido bifidobacterias, que contribuyen a mantener la flora intestinal y a regular el tránsito; son más digestivos.
  • Con fibra. Se añade fibra soluble y fibra no soluble procedente de cereales integrales. Indicados para niños estreñidos. Se debe consultar al pediatra.
  • Con frutas o miel. Aportan un nuevo sabor a las papillas de cereales del niño.

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