2 julio, 2020

¿Cómo debe actuar la familia frente al acoso escolar?

El acoso escolar es un problema social y es nuestro deber intentar erradicarlo. Es muy importante destacar el papel de la familia en la prevención del acoso escolar ya que es el núcleo principal donde los niños crecen y experimentan las primeras experiencias sociales. Estas vivencias van a marcar su conducta en otros contextos, como en el colegio. Desde los primeros años de vida, puedes enseñar a tus hijos la confianza necesaria y la empatía suficiente para lograr un correcto desarrollo de la personalidad. Como madre o padre debemos encargarnos de seguir unas buenas prácticas educativas basadas en el respeto, el cariño y el afecto. Así, nuestros hijos aprenderán a tolerar la frustración, aceptar la diversidad, resolver conflictos y manejar la rabia y el estrés.

La educación en casa debe cumplir ciertos requisitos básicos para que la familia pueda influir en la prevención del acoso escolar. Estas condiciones también son beneficiosas para evitar la aparición de otro tipo de actitudes negativas.

Los padres deben proporcionar al niño:

  • Atención continua: se refiere al hecho de responder con sensibilidad a las demandas y necesidades de los hijos.
  • Apoyo emocional incondicional: consiste en mostrar afecto y cariño cuando los hijos lo requieren.
  • Disciplina consistente: hace referencia al establecimiento de los límites y la corrección de las malas conductas.
  • Oportunidades para aprender a controlar las emociones y las conductas: se trata de enseñar a resolver conflictos de forma positiva y constructiva.

En este sentido, es fundamental hacer hincapié en la importancia de enseñar a los hijos a ponerse en el lugar de otras personas y adoptar distintas perspectivas. También, es primordial hacerles ver que sus actos tienen consecuencias y que, por tanto, deben pensar antes de tomar una decisión. Asimismo, hay que transmitirles tranquilidad para que sepan responder adecuadamente ante situaciones estresantes. Además, se debe controlar que los mensajes que los hijos reciben a través de la televisión, de internet y de los juegos son coherentes con unos valores adecuados. De esta forma, los niños extrapolan lo aprendido en el contexto familiar a la escuela, teniendo una conducta adecuada de respeto y convivencia que previene la aparición del bullying.

La construcción de una relación de apego seguro entre la familia y el niño implica proteger al menor contra el acoso escolar. Es decir, las madres y los padres que dan a sus hijos confianza, seguridad y comunicación están, indirectamente, haciendo que sus hijos rechacen el bullying. Pero, si el niño establece con sus principales figuras de cuidado un apego inseguro, aprende que no puede esperar protección por parte de estas, y desarrolla una visión negativa del mundo que incrementa su vulnerabilidad y la probabilidad de producir conductas violentas.

Existen varios factores de riesgo asociados a la familia que pueden favorecer la aparición de acoso escolar. Algunas de estas características son:

  • Poca cohesión entre los miembros de la familia.
  • Ausencia de una relación afectiva cálida y segura.
  • Utilización de actitudes violentas para educar.
  • Dificultades para enseñar a respetar los límites y las normas.
  • Permisividad ante conductas antisociales.
  • Empleo de métodos autoritarios.

Como padres debemos evitar este tipo de conducta. Los niños imitan lo que ven en la casa, especialmente cuando son pequeños, y luego lo reproducen en el colegio. Directa o indirectamente, somos el modelo a seguir para nuestros hijos. Por lo tanto, se hace de extrema importancia cuidar nuestro comportamiento delante de ellos y asegurarse de transmitirles buenos valores.