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Vivimos en una sociedad tan rápida y metida en el estrés de las redes sociales, que a veces se nos olvida mostrar lo más natural de nosotros mismos: nuestro cariño. Quizás nuestras propiospadres no nos enseñaron a demostrar amor, y ahora que nos toca a nosotros cumplir este rol, es probable que nos suceda que no separamos expresarlo correctamente para que nuestraos pequeños/as crezcan con nuestro amor verdadero. Pero, al final, los perjudicados son ellos, que podrían llegar a tener una carencia afectiva importante.

Sabemos que a nuestros hijos no se les pasa detalle de nuestro comportamiento, por lo que tenemos una gran misión con ellos: ser los mejores padres que podamos, por ellos y por nosotros. Nuestros hijos valoran nuestro amor, atención y cuidado por ellos, según el tiempo que les dediquemos. Y es que debemos tener presente que nuestros hijos no se van a sentir más queridos por los regalos que les podemos hacer sino por el tiempo que compartamos con ellos. La falta de amor y de cariño puede tener consecuencias muy negativas para su desarrollo y educación, por lo que debemos fijarnos en estos indicios que muestran que no están recibiendo suficiente atención afectiva.

Señales que demuestran que nuestro hijo necesita más afecto

  • El chico desarrolla miedo al abandono: La primera evidencia de falta de cariño es el miedo al abandono. Un niño que no se siente querido, tiene miedo a ser abandonado, ya que siente que no es importante. Vivir bajo ese miedo determinará una forma de ser que le llevará a desarrollar relaciones de adulto en las que la dependencia emocional o la falta de autoestima predominarán en su vida.
  • El niño trata de llamar la atención: El segundo efecto de una carencia afectiva son las «famososas» «llamadas de atención». Recordemos que un mal comportamiento es una reclamación de una necesidad interior y es muy probable que esta necesidad sea la ausencia de cariño.
  • Usa un lenguaje más negativo: Probablemente utilizará un lenguaje derrotador, negativo, lleno de desánimo… Incluso, puede llegar a los improperios con la intención de llamar a la atención de sus padres o de las personas que tenga cercanas.
  • Se siente triste: es otra señal bien evidente. Y sucede cuando el niños se muestra triste, apático, irritable o enojadode manera continuada. Estos son síntomas que, alargados en el tiempo, pueden acercarse a los efectos de una depresión. Y es que, en el fondo, ocurre algo similar con el miedo al abandono.
  • Existe un bajo rendimiento escolar:  Si sienten que no nos importa, tampoco tendrá interés para ellos lo que estén estudiando o la actividad que estén realizando.
  • igilar nuestra propio comportamiento como padres y madres: hay que observar más de cerca el comportamiento que estamos teniendo como padres, que de intentar solucionar lo que le está ocurriendo a nuestros hijos. Es decir, si yo no estoy prestando atención a mi hijo es porque algo me está pasando, así que, antes de solucionar la situación con él, debo ocuparme de mí y de averiguar qué puedo hacer mejor como padre o madre.

Para desarrollar nuestra manera de ser auténtica y genuina, necesitamos sentirnos cuidados y queridos por nuestros padres; pero para ser buenos padres, necesitamos el cariño y atención de nuestros hijos.

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