28 octubre, 2020

¿Para qué sirve la terapia Floortime en niños?

Floortime es un modelo de trabajo terapéutico que busca mejorar la comunicación en los niños que tienen dificultades para expresarse y lo hace considerando su nivel de desarrollo, sus diferencias individuales y las relaciones con su entorno primario. Esta terapia es incorporada a través de juegos que pretenden lograr la continua interacción no estructurada dirigida por el niño que muestra sus propios intereses. En el modelo DIR se respeta la D de desarrollo, la I de individualidad y la R de las relaciones e implica un abordaje educativo terapéutico para personas con desafíos en su desarrollo donde Floortime es un componente importante, sugerido para personas dentro del espectro autista (TEA).

En 1979, el médico psiquiatra Stanley Greenspan —hasta ese momento estudioso del comportamiento en personas con dificultades sociales que necesitaban terapias de rehabilitación— esbozó por primera vez un modelo orientado a la atención y al tratamiento de niños y bebés con trastornos del desarrollo y de salud mental. Lo hizo en el libro Inteligencia y adaptación, donde dejó testimonio de las primeras evidencias que constataban la eficacia del DIR/Floortime y que incluía los resultados de los primeros ensayos aleatorios y los basados en lo que llamó Play Project. Durante los 80’s desarrolló esas investigaciones que continuó hasta el 2010, año en que murió. En su recorrido médico vio expandirse en todo el mundo el modelo que creó y que hoy ayuda a millones de niños.

Las sesiones duran entre 20 y 30 minutos y pueden realizarse hasta 6 veces por semana. A simple vista, en éstas se ve a un niño jugando con un adulto en el piso (o a la altura necesaria para que ambos puedan establecer conexión desde la mirada), pero es mucho más que eso. La terapia apunta a que el adulto ayude al niño a ampliar sus círculos de comunicación al ponerse a su nivel de desarrollo y a partir de ahí fortalecer sus habilidades. Durante ese «juego» se movilizan las capacidades interactivas del niño, como la percepción, el lenguaje, la exploración motora y el proceso sensorial. Tal vez es un chico que no comprende el lenguaje, quizás todavía no puede estar regulado y alerta a su entorno o le cuesta mantener la mirada, entonces una de las estrategias es ponerse a su altura para que no le cueste mirar al adulto, en definitiva, son estrategias de sentido común.

Quienes trabajan con el modelo DIR buscan que todas las personas importantes en la vida del chico hagan Floortime respetando el nivel de desarrollo en el que está. Greenspan describió 16 niveles del desarrollo emocional funcional y de ellos en las terapias llegan a trabajar los primeros nueve. Quizás el chico tiene 7 años, pero tienen que interactuar en nivel 1, 2 y 3; y esto no tiene nada que ver con la inteligencia sino que se trata de la capacidad del niño de poder estar regulado, vinculado, atento, de iniciar interacciones… Por eso, lo primero que se mira es la D, respetando el perfil de desarrollo; se busca cuál es su perfil individual y teniendo en cuenta el desarrollo y su individualidad ajustan la R, o sea los patrones de interacción y de relación.

Para quiénes se aconseja la Terapia DIR/Floortime

Fue desarrollado para personas —sobre todo niños y adolescentes— con desafíos en el desarrollo a lo largo de su vida y se lo puede implementar con diagnósticos diferentes, con condiciones diferentes; por eso tiene mucho peso en el tratamiento integral de personas dentro del espectro autista. La ventaja del Floortime es que sirve más allá del diagnóstico de TEA porque trata de evaluar el nivel comunicacional del niño y de buscar el nivel en el que está y a partir de ahí se comienza a trabajar para comunicarnos con él desde ‘su’ nivel. Si no se logra establecer ese contacto, nunca se logrará que haga algo porque no puede comprender. Los padres están incluidos en la terapia (no dura más de media hora) y lo pueden poner en practica en cada momento de su vida. El desafío es ayudarlos a mejorar su socialización. Además, a través de esa terapia se ayuda a la familia a volver a disfrutar de estar con ese hijo que requiere más desafíos de los que sus padres esperaban. Las personas con problemas en el desarrollo tienen que tener como un traje a medida.