Home » Educación » Las mentiras en niños y adolescentes

La adolescencia es una etapa vital de búsqueda de identidad. Se puede considerar un puente entre la niñez y la adultez que implica cambios a nivel fisiológico, emocional, social, cognitivo y conductual. En esta etapa los adolescentes buscan su autonomía e intentan llegar a una mayor independencia, y esto a veces puede provocar conflictos en el sistema familiar.

En esta etapa los padres tienden a exigir a sus hijos que actúen con más responsabilidad, sin embargo; no acaban de dejar que sus hijos tomen sus propias decisiones. Es importante que los padres sean conscientes de que ser responsable no se aprende con la edad, se aprende sufriendo las consecuencias de haber tomado decisiones ante las situaciones que generan dificultades. Dar responsabilidades a nuestros hijos aumenta su autoestima ya que van descubriendo que son capaces de hacer diferentes cosas y se van sintiendo fuertes.

Muchas veces los adolescentes descubren que la mentira puede ser una buena estrategia para afrontar el conflicto ya que nosotros como adultos no les hemos enseñado como resolver problemas, es más, muchas veces ni siquiera nosotros sabemos hacerlo. Una buena pregunta sería:

¿Qué comportamientos estoy teniendo yo como padre que motivan a mi hijo para mentirme?

En la adolescencia la mentira se utiliza con intención de ocultar algo de una manera consciente. Si lo pensamos bien, una mentira nos ayuda a encontrar una forma fácil para salir del conflicto y esto puede ser solamente una falta de habilidad para ser claro, asertivo y pedir lo que necesito. Muchas veces una mentira puede funcionar al corto plazo y otras veces nos puede traer problemas mas graves a largo plazo, pero para que un adolescente no mienta yo tengo que poner de mi parte como padre, ser empático generar confianza en la relación para que sea un camino de dos vías, yo confío en ti y tu confías en mi, tenemos que trabajar de los dos lados.

Hay diferentes causas por las que un adolescente puede recurrir a la mentira:

  • Miedo: el adolescente usa la mentira para evitar una consecuencia negativa como por ejemplo una discusión con sus padres o un castigo.
  • Se les dificulta enfrentar el conflicto: el adolescente no ha desarrollado aún habilidades adecuadas para afrontar el problema.
  • Baja autoestima: algunos adolescentes mienten para sentirse más seguros y aparentar más delante de otros.
  • Aprendizaje por imitación: en este caso, el uso de la mentira es frecuente en el entorno del joven y ha aprendido a utilizarla como una herramienta útil ante el conflicto.
  • Poca comunicación con los padres: lo que conlleva que el adolescente no se sienta comprendido ni valorado por sus padres.
  • Educación muy exigente: los hijos que tienen padres muy exigentes y perfeccionistas, pueden tener la sensación de nunca cumplir las expectativas de sus padres y utilizan la mentira para no defraudarles.
  • Llamar la atención: en ocasiones el adolescente miente para captar la atención de los demás. Cuando se trata de mentiras muy exageradas, con mucha fantasía, son fáciles de identificar y acaban etiquetando a la persona de mentiroso o fantasma, perdiendo la confianza del grupo.

¿Que puedo hacer si mi hijo miente?

  1. Identificar el mensaje oculto de la mentira: los padres suelen darse cuenta pronto que su hijo está mintiendo. Es importante hacer el esfuerzo de leer debajo de esa mentira, e intentar identificar el motivo por el cual tu hijo hizo lo que pretende ocultar y por qué miente.
  2. Las mentiras pueden ser la clave de que algo esta mal en la vida de tu hijo. Cuando los padres sean conscientes de varias mentiras de su hijo quizá sea el momento de reflexionar qué cosas pueden estar fallando y buscar un momento adecuado para hablar con el adolescente.
  3. Actuar como ejemplo: si quieres evitar que tu hijo mienta debes evitar mentir tú mismo.
  4. Fomentar una buena comunicación: es importante que los hijos se sientan cómodos a la hora de contar sus problemas a sus padres. Para ello la empatía es fundamental, el ponerte en el lugar de tu hijo puede facilitar la comprensión y favorecer un mayor entendimiento. La escucha activa es muy importante para que tu hijo sienta que su opinión cuenta y es valorado, permítele que exprese sus opiniones y sentimientos.
  5. Negociar: El abuso de castigos o una educación muy estricta y autoritaria, puede llevar al adolescente a contar lo mínimo de sus problemas a sus padres y a mentir con más frecuencia. Es importante aprender a llegar a acuerdos: ante un conflicto, ambas partes tendrán que ceder en algún aspecto para poder buscar soluciones.
  6. Dar responsabilidades a los adolescentes: deben de aprender de las consecuencias de sus actos. Es recomendable que sean ellos mismos los que tomen decisiones respecto a su vida. El padre debe de orientar a su hijo pero lo adecuado es que sea él quien reflexione que opciones son mejores en esa situación y decida qué hacer.

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