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¿Es beneficioso que nuestro hijo juegue solo?

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La infancia es libertad. Jugar en solitario para un niño es gratificante. Al estar solos, nos encontramos con nuestro verdadero ser. Que nuestro pequeño pase tiempo jugando solo no tiene nada de malo. Ese tiempo para él mismo permite desarrollar su creatividad y descubrir qué le gusta y qué no. Por eso, en vez de preocuparnos demasiado, hay que observar todas las ventajas que tiene para nuestro hijo pasar momentos con él mismo.

Jugar en solitario es una de esas primeras actividades que se dan naturalmente para desarrollar habilidades motoras y la estimulación cognitiva. Con esto, se adquieren grandes beneficios, como el aumento de la independencia. Este ejercicio se puede llevar de distintas maneras, bien sea de forma individual, grupal o bajo la intervención de los padres quienes pueden ser partícipes de todas las acciones que su hijo está realizando.

La rutina de juego en solitario varía de acuerdo a las edades del niño, ya que cuando son bebés solo se dedican a jugar con todas las cosas que lo rodean porque está bajo un proceso de descubrimiento, lo que les permite desarrollar principalmente habilidades motoras. Una vez que superan los 3 años, entran en una fase un poco más compleja en la que, no solo su mente está mucho más activa, sino que también comienzan a interactuar con otros niños que ayudan a estimular su creatividad, a través de nuevas ideas y comportamientos que luego llevan a cabo cuando se encuentren solos. El apego emocional padre/madre – hijos causa que el niño tenga miedo a jugar de manera abierta sin alguno de sus padres y, por esta razón, es necesario motivarlos a que pasen tiempo conociéndose a sí mismos.

Cuando un niño juega solo mantiene activa su imaginación. Es su mente creando el mundo que él desea sin tener que compartir las ideas de otro niño. La imaginación realiza un trabajo sorprendente, pues el niño imagina personajes, verbaliza diálogos y narra situaciones al momento de mover con sus manos un par de juguetes. Es así como da rienda suelta a su creatividad. Podemos intentar tomar un juguete y seguirle la corriente. En el caso de que se moleste y quiera mantener su juego solitario, tenermos que aceptarlo y respetar su espacio.

Por otra parte, el hecho de que un niño sea capaz de jugar solo, habla muy bien de él. Significa que no necesita de nadie más para pasar un buen momento. Hay niños que suelen ser muy dependientes a otros. E incluso, lloran cuando los separan de sus amigos. El poder jugar solo hace entender a tu hijo que es capaz de llevar a cabo lo que desea. Un niño independiente es un niño con fortaleza emocional. Al jugar solo, él es el responsable de que su juego sea feliz o no. Él es quién decide qué sucederá con los juguetes y aprenderá a ser responsable frente a sus decisiones. A tu hijo no le importan las opiniones de los demás. Y aunque no lo creamos, eso está bien, porque le da seguridad y puede mantener cierto control en sus emociones.

Además, jugar en solitario hace que el chico se conozca aún más. Irá descubriendo qué le gusta hacer y qué no. Esto tal vez lo ayude a encontrar su pasión antes que otros niños, e incluso, antes que otros adultos. Así, con tan corta edad, podrá establecer metas personales y comenzar a trabajar por ellas.

Jugar en solitario no debe confundirse con aislamiento

El hecho de que juegue solo no significa que no tenga amigos. Que tenga buenas relaciones con otros niños es necesario. Tampoco significa que sea un niños poco o nada expresivo. Si nuestro hijo apenas habla con nosotros, entonces algo está pasando. Hay que intentarconversar con él sobre aquellos temas que podrían interesarle. Si responde con monosílabos, es importante considerar la posibilidad de llevarlo a un psicólogo infantil para que pueda brindarnos el asesoramiento adecuado.