4 junio, 2020

Cuando la maternidad llega en la adolescencia

La gestación adolescente tiene un gran impacto en la faceta económica, médica y psicosocial de las menores. Además, es la principal causa de mortalidad en chicas de 15 y 19 años. Por ello, su estudio y la propuesta de planes de intervención se postula un asunto imperante.

La maternidad adolescente es un fenómeno creciente, en especial en determinados entornos y lugares del planeta. Aunque preponderante en países en desarrollo, lo cierto es que también está presente en países como Reino Unido, Estonia o Eslovaquia. En el primero, sin ir más lejos, se registraron en 2015 una media de 24 adolescentes embarazadas por cada mil mujeres jóvenes. Aunque las medidas establecidas en diversos países europeos han facilitado que estas estadísticas sean drásticamente menores desde el siglo pasado (en Reino Unido, siguiendo con el ejemplo, había una media de 40 adolescentes embarazadas por cada mil), en otros lugares, como Argentina, República Dominicana o México, el embarazo adolescente sigue siendo (o debería de ser) un asunto de prioridad nacional.

A continuación, presentamos datos estadísticos de un fenómeno cuyas bases se encuentran en los cambios históricos de la sexualidad femenina y, sobre todo, en la desinformación.

La maternidad adolescente en números

Los casos de maternidad adolescente parecen ir de la mano con los datos que se obtienen acerca de la actividad sexual juvenil, ya  que en el 40 % de jóvenes menores de 19 años no utiliza ningún tipo de protección anticonceptiva.

  • La maternidad adolescente también se encuentra en países como República Dominicana, donde el 22 % de las adolescentes (de 15 a 19 años) ha estado o está embarazada.
  • Argentina, donde el 16 por ciento de todos los nacimientos provienen de jóvenes adolescentes, siendo 3.000 de ellos de niñas de entre 10 y 13 años.
  • México, que tiene la mayor tasa de maternidad adolescente de todos los países miembro de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE): 62 embarazos por cada 1.000 adolescentes.

La mortalidad en el embarazo adolescente

Aunque estos datos podrían ser suficientes para considerar la maternidad adolescente un asunto de extrema prioridad, otro puede abrirnos realmente los ojos, pues los datos acerca de la mortalidad adolescentes son igualmente desoladores. El embarazo adolescente es la causa principal de mortalidad en niñas entre los 15 y 19 años en el mundo. La vasta mayoría de esas muertes, aproximadamente el 90 %, ocurren en país en vías de desarrollo, donde la desinformación es mayor y los procesos de interrupción del embarazo están sujetos a condiciones muy concretas. En e año 2018, solo Cuba, Uruguay, Guayana, Guayana Francesa y Puerto Rico permiten abortar sin condiciones en las primeras semanas de gestación. En otros, como El Salvador, Honduras, Haití Nicaragua, la interrupción del embarazo es ilegal.

¿Cuáles son las causas de la maternidad adolescente?

Diversos estudios han tratado de desentrañar las principales causas de un fenómeno al alza. ¿Por qué esas cifras astronómicas, sobre todo a finales de los años 90? ¿Por qué es tan complicado dar solución a un asunto que sí podría ser combatido de forma efectiva? Algunos de los factores que han contribuido a la epidemia de la maternidad juvenil son:

  • Ignorancia reproductiva: se describe la ignorancia de los adolescentes en temáticas como la menstruación, el coito, la fertilidad y los métodos anticonceptivos.
  • Conductas de riesgo. El encuentro sexual entre adolescentes es considerado una conducta de riesgo para el embarazo en adolescentes. Se puede observar el riesgo en que, más del 30 % de adolescentes no usa ningún método anticonceptivo en su primera experiencia sexual.
  • Inicio temprano de la adolescencia. Gracias a que, en líneas generales, la nutrición en la infancia ha ido ganando en calidad, la menstruación tiene un inicio más temprano. En este estudio, se encontró que una menstruación temprana se asociaba con un inicio más temprano también de las relaciones sexuales.

Además, existen otras problemáticas: falta de identidad y de autoestima en las madres adolescentes, la presión del grupo de iguales, el peso del estatus socioeconómico o factores culturales más tradicionales.

Hay, sin duda, un factor inquietante muy ligado a una cuestión tan actual como desoladora: la violencia machista. Un estudiio realizado en el año 1996 se encontró que la mayoría de las adolescentes embarazadas entrevistadas se habían sentido coaccionadas o intimidadas para mantener la relación sexual, y más del 28 % de las adolescentes de un colegio de una zona rural habían sido forzadas o coaccionadas para mantener su primera relación sexual.

Las consecuencias de la maternidad adolescente

Las gestantes adolescentes en países en vías de desarrollo pueden presentar anemias y síndromes hipertensivos derivados de carencias en la nutrición. Se encuentra mayor probabilidad en las gestantes adolescentes, comparadas con aquellas adultas, en problemáticas como:

  • Infecciones del tracto urinario.
  • Retardo crecimiento intrauterino.
  • Complicaciones en el parto (hemorragias, desgarros cervicales).
  • Infrapeso del recién nacido.

Aunque las complicaciones médicas son harto relevantes, el embarazo adolescente puede llegar a tener un impacto enorme en la vida de la adolescente. Hablamos de unos efectos o consecuencias que van más allá de la llegada de un nuevo hijo. Entre las principales consecuencias psicosociales encontramos el abandono escolar. Esto, sobre todo en países en vías de desarrollo, tiene un impacto muy grande en las posibilidades de salir de la situación de pobreza. Las razones son el sentimiento de vergüenza y culpa y las complicaciones médicas derivadas de su nueva situación. Por estas razones, se deduce que la problemática social principal del embarazo adolescente es que esta arraiga la pobreza de las mujeres de bajos ingresos. Además, la maternidad adolescente parece un ciclo sin fin: parece que el embarazo tiene un patrón intergeneracional: las hijas de madres adolescentes suelen ser también madres adolescentes.