5 abril, 2020

Consejos para el momento del parto

Hay ciertos recursos que están en manos de la mujer embarazada y que pueden agilizar y mejorar el transcurso del parto. Veamos en qué consisten estos recursos a través de ciertas posturas con las que se pueden resolver diez situaciones que se dan al final del embarazo o en el parto.

1. Si el bebé está alto

Te pueden decir que el bebé está demasiado alto. Cuando recibas este tipo de información, podés inquietarte. Lo mejor es ponerse cómoda, colocarse boca arriba y tocar la panza. Por debajo de las costillas, notarás una superficie dura y redondita, es el útero. Si entre esta superficie dura y tus últimas costillas hay un hueco, significa que tu bebé ya ha entrado en tu pelvis. Conviene saber que el bebé primero crece hasta las costillas y luego baja porque se prepara entrando en la pelvis. Esto sólo sucede con el primer embarazo.

2. Si el bebé está en posterior

Si todavía no estás de parto, esta postura puede o no cambiar, de manera que no importa, tu bebé se puede mover mucho aún. En cambio, si estás de parto, porque tenés contracciones rítmicas, hay ciertos ejercicios que facilitarán a tu bebé que vaya encontrando el camino para ajustarse a tu pelvis, como caminar o mover la pelvis. Además, la posición a «cuatro patas» invita a tu bebé a girarse hacia delante. También, podés podés optar por la posición de estar recostada boca abajo con la panza de costado y apoyada en tu lado derecho. En este último caso, girás tu pelvis para encontrarse con tu bebé y que se sitúe en anterior, con su espaldita hacia delante.

3. Si en el parto se presiona el cordón

Esta situación se puede producir durante el parto y los latidos del corazón de tu bebé descienden con la contracción. Cabe decir que esta situación no es peligrosa, si después de la contracción los latidos se recuperan. En la mayoría de los casos, esta situación se resolverá incorporándote o poniéndote de lado. De esta manera, se libera la presión del cordón, y lo sabremos porque escucharemos los latidos del bebé que se modifican y laten más rápido. Hay que confiar en el proceso, en el bebé, en los profesionales que nos acompañen y, por supuesto, en una misma.

4. Si en el parto el bebé no termina de encajar

Estás ya en el momento de la «expulsión», en el cual hay que pujar. Un cambio de postura, cualquier postura en vertical, de pie o sentada, ayuda, porque la gravedad incrementa el empuje de la contracción y el bebé descenderá mejor por la pelvis.

5. Si el bebé está de nalgas

Ya estás de más de 36 semanas, te falta un mes o mes y medio para que tu bebé nazca y está de nalgas. Existen algunas posturas que suelen tener bastante éxito. Buscá 2 días en los que puedas estar relajada y en tu casa. Cada 2 horas, ubicáte en plano inclinado apoyada en almohadoes, por ejemplo, o en la postura del «mahometano». Tendrás que permanecer en esta postura 15 minutos. Durante la noche, no realizar nada, dormir es necesario. Notarás movimientos suaves o enérgicos de bebé, lo que significa que le estás facilitando que se dé la vuelta. Lo comprobarás cuando el médico obstetra o la partera realice las maniobras de Leopold (tocarte al bebé a través de la panza) y se confirmará con la ecografía. Se trata de una herramienta que está en las manos de la embarazada y que es fácil y segura. Si no se tienen resultados, la partera puede sugerir otras opciones. Hay que tener en cuenta que la probabilidad de que un bebé permanezca de nalgas el día del parto es bastante baja.

6. Si en el momento de pujar tengo dolor en alguna zona de mi cuerpo

Sólo la mujer embarazada sabe dónde le duele, asique, colocá tus manos en esa zona y fijáte si se alivia apretando o tan solo tocando. Pedirle a quien te acompañe que lo haga tal y como a vos te alivia. Recordá que tu bebé descenderá por la pelvis, un gran «cajón» duro, porque son huesos, pero articulado, lo que permite el movimiento. Por lo tanto, permitíte mover la pelvis, balanceándola, caminando, bailando… El dolor en el sacro o en el vientre (parecido al dolor de la menstruación) es una señal de la contracción del útero. En este momento, las articulaciones de tu pelvis se mueven (por delante o detrás del hueso). Para permitir que se abran estas articulaciones de la pelvis, es bueno realizar rotaciones o balanceos. Las contracciones realizan su misión de apertura y empuje del bebé, concentrate en la sensación de abrir la pelvis y abrir esfínteres (ano). No empujes, tan solo abre, relaja y mové tu pelvis. En cada mujer y en cada parto la postura «ideal» cambia, buscá la tuya.

7. Si en el puje, la cabecita del bebé presiona demasiado

El dolor que sentís te está orientando sobre la zona donde se encuentra tu bebé. Si no tolerás bien el dolor, poné la mano en ese lugar; es tu cuerpo y es tu mano, la mayoría de las veces el dolor disminuye o desaparece. También, podés utilizar la respiración; al soltar el aire, imagina que lo haces por la zona de dolor. Así, conseguís relajar los músculos porque te centr´ss en la exhalación. Intentá no contraerte ni mantener el aire dentro, soltálo, abrite, te sentirás mejor y tu bebé saldrá antes. Si creés que no podés lograrlo, pedí ayuda.

8. Si al final de la expulsión del bebé, me duele

Este punto va relacionado con la sensación dolorosa en el final del todo el proceso del parto. El ano, los labios de la vagina y el clítoris pueden arder y la sensación es de que «todo se va a romper», pero esto sólo es un espejismo, el cuerpo se encuentra elástico y caliente para que el bebé salga. Poner la mano en la zona que te duela, soltar el aire suavemente, concentráte en esa sensación de tu ano o vagina y abrilos.  Tu bebé primero apoya y abre el ano antes de asomarse por tu vagina. Podrás tener la sensación de que te va a salir por el ano, pero sólo está pasando por ahí.

9. Si no quiero desgarrarme

Pensá que un desgarro espontáneo de los músculos del periné es siempre mejor para tu cuerpo que una episiotomía. Actualmente, y por recomendación del Ministerio de Salud, los profesionales deben velar por evitar la episiotomía y, además, pueden orientar para que la mujer embarazada particips activamente y esquivar, así, el desgarro. Todo lo expuesto en el punto anterior, ayudará a no desgarrarte.

10. Si hay distocia de hombros, si se atascan

Esta situación se produce cuando la cabecita del bebé ya ha salido, pero los hombros todavía están dentro de tu cuerpo y les cuesta salir. Lo sabrás porque el médico obstetra y la partera nos lo harán saber y, ellos conocen las maniobras para sacar los hombros. La embarazada sólo tiene que abrir la pelvis en su espacio inferior (del pubis al coxis): curvar un poco la zona lumbar, poner la pelvis hacia delante. Para ayudar, podés colocar un almohadón en el sacro si estás boca-arriba, o presionar con tus puños en el sacro. Es una situación que se puede resolver rápidamente, aunque de la sensación de urgencia.

Aspectos fundamentales que no debemos olvidar en todo el proceso:

  • Estás embarazada, no enferma.
  • Hacé lo que desees y puedas hacer.
  • La información es interesante, pero tomá aquella que creas que necesitás.
  • Sos una persona adulta con capacidad de informarte y decidir quién y cómo deseás que te acompañen en tu embarazo, parto y postparto.
  • Solo vos sabes cómo te  sentís y qué podés hacer para estar bien.
  • El dolor localizado en una zona es un aviso de por dónde está el bebé.
  • Los profesionales están capacitados para orientarnos en el proceso a nivel técnico, pero vos sos quien está capacitada para gestionar tu bienestar.
  • La relación mujer – familia y profesionales es : comunicación y reparto de responsabilidades.