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Consejos para ayudar a nuestros hijos a transitar la adolescencia

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Atravesar la adolescencia suele ser una etapa complicada en la vida de todos nosotros. Para algunos, resulta ser más difícil que para otros pero, sin lugar a dudas, se trata de una etapa de crecimiento y conocimiento que no pasa desapercibida. Con el paso del tiempo, hasta la recordamos con melancolía, humor y hasta cierta nostalgia.

La adolescencia es una construcción cultural; mientras que la pubertad es un hecho biológico y sí puede considerarse una crisis o una etapa de desafíos a superar. Una de las características principales de los adolescentes es la dificultad de expresarse , de poder hacerse comprender por los padres. Esto se debe a que no pueden identificar bien lo que sienten, y es por eso que los adultos lo interpretan como que el chico “no quiere hablar”. Hay una progresiva pérdida de la infancia. De allí que el adolescente avance y retroceda, tenga algunas conductas maduras y otras infantiles. En realidad, está reconstruyendo su “yo” que es débil, razón por la cual toda palabra de rechazo o de exigencia producirá en él una reacción intensa. Sentir que está siendo expuesto a la humillación es lo peor que le pude pasar al adolescente.

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Para ayudarlos y, también poder entender la crisis que transitan, debemos tomar en cuenta ciertos aspectos:

El adolescente vive en un eterno presente, en el aquí y en el ahora, en el corto plazo. No ve el mañana. Por ello, los padres deben ayudarlos a construir un puente entre el presente y el futuro. “¿Cómo te ves de aquí a un par de años?”, es una buena pregunta para realizarles. Aunque no puedan dar una respuesta, se los irá ayudando de a poco a incorporar el mañana y a construir un proyecto, o varios, a largo plazo.

Los padres deben tomar muy en serio lo que ellos dicen. De esa manera, se abre el mundo de la comunicación porque sienten que se los respeta como personas. Se habla a menudo de la crisis de la adolescencia, pero esta también involucra a los padres. Es decir que tenemos dos duelos: el duelo del adolescente, que abandona el mundo infantil para ingresar en el mundo adulto, y el duelo de los padres frente al crecimiento de sus hijos y la aceptación de esta nueva etapa, el aprender a “soltarlos”.

Poder pasar tiempo a solas con ellos, sin interrupciones, brinda una calidad en la relación que no puede reemplzarse por nada. Algunos padres dicen: “Yo me mato trabajando por mi familia”. En realidad, esta frase esconde el hecho de que les encanta trabajar y dedicarse a hacer lo que hacen. La pregunta es: ¿Lo hacen por su familia o porque los satisface a ellos? Si hacemos algo por nuestra familia, es importante generar además el espacio para compartir con ellos y disfrutar de los vínculos afectivos.

Es importante también motivarlos para la autonomía (tener una ley interna propia). La autonomía es la capacidad de cuidar de sí mismos, de participar en las tareas del hogar, etc. El adolescente necesita ver que sus padres desean ayudarlos a lograr esa independencia pero que no es necesario huir del hogar, sino que pueden comenzar a ejercerla ya en casa. En muchos jóvenes que se sienten asfixiados y fusionados aparece la agresión verbal.

La mayoría de los adolescentes son extremistas e idealizan a una persona: “¡Es el mejor del mundo!”o, por el contrario,  la exterminan: “¡Es un tarado que no sirve para nada!”. Los padres pueden enseñarles a no idealizar ni descalificar a los demás y a no colocarse arriba ni debajo de nadie, sino a ver al otro como un par. Aunque existan distintos roles y jerarquías, el valor humano es el mismo para todos. Cuando somos capaces de ver al otro como un par, es más fácil cultivar las relaciones afectivas.

No hay una etapa más linda que otra. Cada etapa evolutiva tiene su encanto y está en uno mismo ser capaz de verlo esto y disfrutarlas por igual. Hoy más que nunca los adolescentes necesitan aprender que “esfuerzo y placer” es lo mismo, no se trata de dos cosas separadas. Y que todo lo bueno que consiguen es a través del esfuerzo, del trabajo inteligente, de llevarse bien con sus pares y de pararse sobre los valores.