24 noviembre, 2020

Beneficios del disfraz en los niños

Si tienes hijos, sobrinos o niños a tu cargo, seguro que descubriste el poco esfuerzo que les supone el vestirse cuando el traje es de princesa, de superhéroe o de alguno de los personajes a los que admiran. El disfraz infantil nunca falla como elemento de diversión durante la infancia. Y es que, a los niños, por lo general, les encanta disfrazarse.

Los chicos/as no entienden cuestiones sobre racismo, sexismo, etc y, simplemente ven un traje que les gusta, que estimula su imaginación. Sueñan con ponérselo y visitar esos mundos mágicos en los que son tan felices. En pleno desarrollo, esta experiencia es más que interesante y positiva. Disfrazarse es un excelente interés que tiene beneficios psicológicos, como mayor capacidad de socialización, empatía y seguridad. 

Los niños aprenden mucho por imitación. Se fijan en todo cuanto los rodea y tratan de hacer lo mismo. Los padres son ejemplos a imitar por parte de los niños. Sin duda, el disfraz de papá o mamá les puede enseñar a ser más autosuficientes y responsables. A veces, es tan sencillo como ponerse los zapatos, la camisa  y corbata de su papá o el vestido y los stilettos de su mamá. Pero, es importante que sea el niño el que elija su propio disfraz. Si no es posible (puede ser un traje específico para una función del cole, por ejemplo), podemos ir proponiéndoselo poco a poco unos días antes o le podemos cubrir la cara para que no se sienta expuesto o se vea completamente transformado y así esté más tranquilo.

Desde que nace, el niño comienza una larga ruta de desarrollo de su propia personalidad. El pequeño/a va descubriendo diversos roles hasta que encuentra su propia voz en su entorno. Los disfraces ayudan a los niños a conocer diversos roles: superhéroes protectores y valientes, animales simpáticos, princesas y príncipes de cuento, médicos responsables y generosos, etc. De ahí tomarán ideas que irán añadiendo a la formación de su propia personalidad.

El niño aprende a ser más creativo y mejora su capacidad imaginativa. Cuando se disfraza, como ya hemos comentado, él cree que es un papá, un perrito, un médico, un dragón, una mamá… Hoy en día, la creatividad es una habilidad muy necesitada a nivel global. No pensemos solo en la capacidad artística. Encontrar fórmulas creativas para solucionar problemas y afrontar vicisitudes vitales suele ser siempre indispensable en muy diversas facetas, tanto personales como profesionales.

También, ayuda a un mejor desarrollo emocional. Un niño disfrazado puede encontrar e imaginar otros puntos de vista, ya que esos trajes que se pone le permiten vivir otras vidas, experimentar sus sentimientos y emociones y, en definitiva, ser más empáticos con las demás formas de ver el mundo.

No todos los niños usan las mismas estrategias para enfrentar sus miedos. Una buena opción, sobre todo para pequeños especialmente tímidos, es el uso del disfraz. Así, el rasgo del traje que usan podría ser incorporado a su propia personalidad, lo que beneficia a su desarrollo social y personal. Imaginemos un niño tímido e incapaz de hacer frente a la adversidad. Tal vez un traje de Superman o Supergirl, por ejemplo, le ayude a sentir esa confianza que le falta para dar un paso adelante.

Por otra parte, podemos usar disfraces para que los niños desarrollen empatía. Al introducirse en el rol de otros personajes, pueden aprender cómo se comportan, se sienten y se relacionan. De esta forma, los pequeños entienden mejor a los demás, socializan de una forma más adecuada y comprenden los problemas de otras personas.

El niño, al sentirse más seguro, encuentra menos problemas comunicativos. Además, adquiere un vocabulario más acorde con el personaje que interpreta. Así pues, aprende otras palabras, utiliza códigos lingüísticos diferentes a los que usa de forma habitual, descubre nuevos métodos de resolución de conflictos, etc. El disfraz infantil es interesante para que el niño socialice con otros, con amigos, familiares, etc.

El disfraz infantil es un elemento más que interesante en el desarrollo humano. Una forma de aprender, conocer otras perspectivas y, por supuesto, de lograr que los pequeños se lo pasen en grande mientras descubren profesiones, oficios, divertimentos, el mundo animal y vegetal.