Home » Familia » Qué aprender de las creencias familares

«Tus creencias se convierten en tus pensamientos, tus pensamientos se convierten en tus palabras, tus palabras se convierten en tus actos, tus actos se convierten en tus hábitos, tus hábitos se convierten en tus valores, tus valores se convierten en tu destino». -Gandhi-

Cada uno de nosotros enfrenta el camino de la vida con recursos propios. Algunos tenemos tanto fortalezas como debilidades, las cuales comienzan a nacer en torno a las creencias familiares. Así, en cierto modo se puede decir que somos aprendices de los obstáculos que vamos superando y, para eso, contamos con diferentes herramientas. La esencia de lo que somos se forma en nuestros primeros años, cuando estamos en nuestro nido rodeados por las personas más cercanas. Nuestra familia nos ayuda a tejer lo que seremos mañana, a través de sus acciones y sus palabras nos van enseñando cómo es el mundo. Gracias a nuestras familias vamos entendiendo el mundo y, poco a poco, vamos conociéndonos, hasta que nos llevamos nuestra propia percepción de la vida. Entonces, nuestra impresión del mundo está marcada por nosotros y por lo que aprendimos de nuestras familias. A través de las palabras y los actos nos muestran diversas creencias que son propias de cada hogar. Se trata de creencias familiares, es decir, creencias heredadas con las que nos quedamos. A veces son de gran utilidad, pero otras no tanto, por lo que es esencial que observemos qué se puede aprender de su legado.

El legado que nos deja nuestra familia es muy importante. Se trata de creencias que nos van transmitiendo cuando nos muestran el mundo, que a veces quedan en nuestro inconsciente y que, por inercia, las seguimos como mandatos. Hay todo tipo de creencias que se transmiten de generación en generación. Entre ellas, hay algunas que pueden hacernos mucho daño. Son armas de doble filo porque las tenemos tan incorporadas que no somos conscientes de ellas y las seguimos con naturalidad, aunque nos causen malestar. Algunos ejemplos pueden ser frases que nos han repetido y simplemente no nos hemos detenido a pensar en que implicación tienen como: «todos los hombres son iguales» o «todas las mujeres son iguales». Alguien al que le hayan inculcado esta frase puede que inconscientemente siga esta creencia y desconfíe en su diario vivir de los hombres o de las mujeres. Entonces, sin darnos cuenta, seguimos algunas creencias que pueden llevar a que no nos permitamos conocer y tener nuestra propia impresión de determinadas situaciones. Así, nos limitamos y nos quedamos con lo que hemos aprendido sin ni siquiera explorar nuevos rumbos.

Las creencias heredadas también pueden ser buenas, porque a través de ellas podemos aprender. Además, si comenzamos a ser más conscientes de qué creencias tomamos como mandatos, podemos hacer frente a las creencias negativas que seguimos. Por otra parte, las creencias familiares se relacionan con nuestras raíces, ya que en su mayoría, las aprendemos en la infancia de nuestros círculos más cercanos. Ahora bien, hay que tener presente que cuando hablamos de creencias familiares hacemos referencia a las personas con las que has vivido en gran parte de tu vida y que cada familia es única. Nuestras raíces son la esencia de donde venimos, honrarlas nos permite ir un paso más adelante. Sea bueno o malo lo que nos hayan enseñado, nos ha permitido vivir y de ello podemos aprender cada día. Cuando analizamos nuestras vivencias más íntimas, comenzamos a ser libres de elegir cómo seguir nuestro camino. Entonces, una vez que crecemos, podemos decidir el camino que queremos transitar y, podemos elegir qué parte preservar de lo que nos han enseñado. Conservamos lo que queremos de nuestras raíces y, sea consciente o no, centrarnos en ellas nos permite crecer, aprendiendo cada día.

¿Cómo saber cuáles son las creencias de la familia?

Observar las siguientes ideas para encontrar creencias de la familia:

  • Autoconocimiento. El arte de conocernos a nosotros mismos nos facilita saber sobre nuestras reacciones, pensamientos y sentimientos. Una vez sepamos de ellos, estaremos cerca de nuestras creencias, pues hacen parte de lo que somos.
  • Reflexión. Considerar algo con atención y detenimiento, nos permitirá tener más presente cuáles son nuestras creencias.
  • Listado. Realizar una lista de las creencias nos ayudará a verlas de otra manera, una más consciente. Después de hacer la lista, puedes considerar estrategias para mejorar aquellas que te causan daño. Cada vez puedes ir incorporando nuevas creencias que antes no habías tenido en cuenta.
  • Las típicas frases. Si estamos en el presente, nos fijaremos bien en las frases que suelen decir en nuestra familia.
  • Los prejuicios. Detrás de los prejuicios puede haber una creencia, es esencial estar atentos a ellos.

No sólo tenemos que detectar estas creencias sino que también es importante poder transformarlas en caso que sean negativas para así evitar cualquier malestar. Es importante atreverse a hacer consciente lo inconsciente y a modificar lo que nos causa daño.

Las creencias familiares nos llevan tan lejos como lo permitamos. Nos llevan a alcanzar nuestras metas cuando son formas maravillosas de ver la vida y enfrentar las dificultades, pero también nos alejan de nuestros objetivos cuando son tóxicas. De nosotros depende decidir qué seguimos y qué no. Es importante estar atentos a ellas, ya que la mayoría de las veces son inconscientes, y por ende, serán difíciles de transformar si no las conocemos. Podemos hacer una fabulosa metamorfosis del legado que nos ha dejado nuestra familia, al entender que nos ha permitido una forma de estar en la vida y comprender el mundo, y que podemos aprovecharlas o alejarnos según nos generen o no malestar. Si vemos las creencias familiares como un aprendizaje, nos será más fácil asumirlas.

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