28 octubre, 2020

Funcionamiento de la hipnopedia en los chicos

La palabra hipnopedia significa ‘aprender durante el sueño’. Se trata de una técnica de programación neurolingüística que nos ayuda a reprogramar la mente con diversos fines. Y esto sucede porque, cuando dormimos, nuestro inconsciente se encuentra mucho más receptivo a los mensajes que recibe.

Si aplicamos la hipnopedia con los niños, podemos transmitirles esa información que durante el día nos resulta complicada de expresar por diferentes motivos. Es una herramienta muy útil para potenciar su desarrollo psíquico y emocional. Y, sobre todo, para transmitirles nuestro amor de modo que quede firmemente asentado en ellos.

¿Cómo funciona la hipnopedia?

El inconsciente dirige más del 90 % de nuestra vida. Nuestros pensamientos, emociones y acciones surgen de las creencias que en él están arraigadas. Si estas son negativas o disfuncionales, pueden causarnos problemas o sufrimiento durante el día a día. Por ello, si deseamos modificar una actitud, debemos acudir al origen.

El sueño es el momento idóneo para realizar esta tarea, pues, mientras dormimos, las barreras de la mente consciente bajan y somos mucho más permeables a la información. Todo lo que le digas a un niño durante su periodo de descanso penetrará en él de forma directa y efectiva. Y, por eso, la hipnopedia es una herramienta tan valiosa.

Cómo aplicar la hipnopedia en los mas chicos

En primer lugar, definir los mensajes que queremos transmitirle a nuestro hijo/a. Asegurarnos de que sean cortos y escritos en positivo (evita utilizar la palabra «no» y enfócate en lo que deseamos lograr y no en lo que nos preocupa). Por ejemplo, en lugar de decirle «ya no sientes ansiedad», mejor utiliza la afirmación «te sientes tranquilo y feliz durante todo el día». Es importante también que no seleccionemos muchos mensajes al mismo tiempo. Lo mejor es que sean menos de cuatro cada vez.

Una vez que tengamos claro el mensaje, podemos escribirlo en un papel para no olvidarlo. Luego, debemos esperar a que el pequeño entre en la fase de sueño REM. Tener en cuenta que esta suele producirse a las 2 horas de haberse dormido. En ese momento, hacerlo de forma natural, pausada y con un tono de voz suave, casi como un susurro. Mantenernos leyéndole los mensajes o hablándole durante 5 a 10 minutos, y terminar con una frase positiva y amorosa como: «Te quiero mucho»,  o alguna similar. Debemos repetir esta rutina durante, al menos, 21 días seguidos. La elección de este periodo de tiempo es debida a que la regeneración celular se produce cada 21 días. De modo que las nuevas células de tu pequeño vendrán ya cargadas con la información positiva que le has transmitido.

Casos y situaciones en los que sirve la hipnopedia

  • Para transmitir a nuestros hijos cuánto los queremos. Cuando estamos envueltos en la rutina diaria, no siempre nos es posible expresarles nuestro amor a los pequeños. A veces, sentimos que nos pasamos el día corrigiéndoles o cumpliendo tareas y obligaciones, y no encontramos el momento. El sueño es una fase ideal para hacerlo, puesto que tus palabras llegarán directas a su inconsciente, haciéndolo sentir realmente amado. También, podés aprovechar para disculparte si cometiste un error durante el día.
  • Para Modificar conductas problemáticas. Cuando los niños se comportan de forma indebida, podemos llegar a desesperarnos. Parecen no escuchar nuestras indicaciones y estamos cansados de pelear con ellos. Podemos aprovechar la hipnopedia para cambiar esta situación. Si, por ejemplo, tu hijo se muestra agresivo, transmitirle mensajes como «sos amable y cariño con los demás; te sentís muy a gusto con tus amigos».
  • Para potenciar su desarrollo. Podés ayudar a tu hijo a mejorar su autoestima, a vencer su timidez o a optimizar su rendimiento escolar adecuando los mensajes. Por ejemplo: «siempre te sentís muy seguro y confiado»; «te encanta hacer amigos y se te da genial» o «te resulta fácil estudiar».

Son muchos los propósitos con los que puede emplearse esta técnica. Por eso, su efectividad, sumada a su sencillez, la convierten en una herramienta poderosa para mejorar el bienestar de nuestros hijos y así mejorar nuestra relación con ellos.