Durante estos tiempos de encierro y confinamiento, muchos han sido los papás y mamás que han sido gratamente sorprendidos por la actitud de sus hijos/as. A pesar de lo difícil que es la situación que estamos atravesando, los más pequeños de los hogares están adquiriendo unos determinados valores y recuperando otros que habían sido olvidados o guardados en algún lugar remoto de sus mentes.

Cinco actitudes positivas que surjen en los niños durante la cuarentena

  • Valorar el tiempo de calidad con la familia

El Coronavirus ha permitido a muchos padres trabajar desde sus hogares de manera virtual, haciendo uso de ciertas herramientas tecnológicas. El denominado tele-trabajo se instaló y esto hace que los adultos puedan permanecer más tiempo del que solían estar en sus respectivas casas.

La enseñanza escolar también se ha trasladado al hogar. Todo esto ha hecho que, inevitablemente, toda la familia esté más cerca que nunca. Ahora, los niños pueden jugar más tiempo con sus padres, mantener charlas, ayudar y compartir actividades o disfrutar, todos los días, de esas lecturas antes de dormir que les encantan y que no siempre eran posibles.

La familia se convierte para los niños en un pilar fundamental. Por eso, conviene aprovechar este tiempo para conocerse mejor, desarrollar juntos la creatividad, permitirles a los niños que comuniquen lo que sienten y escucharlos atentamente.

  • La responsabilidad individual

Ser responsables es otro de los valores que los niños están aprendiendo durante esta cuarentena. Puede ser interesante que los padres se ofrezcan a realizarle la compra a algún vecino que tenga una edad avanzada. Esto, sin lugar a dudas, será un gran ejemplo para los niños. Así, serán más conscientes de esa responsabilidad que estarán adquiriendo. Se dan cuenta de que las excusas como «si el otro no lo hace, yo tampoco» ahora ya no son válidas. Son conscientes de los riesgos y de que hay muchas personas mayores y que, en estos momentos, las ayudan mucho quedándose en casa.

  •  El afecto y respeto hacia los mayores

Quedarse en casa, no ir a visitar a los abuelos, ver cómo los padres toman precauciones antes de salir a comprar… todo esto hace que los niños sean conscientes de lo importante que es respetar y, sobre todo, proteger a la población más vulnerable: a los más mayores. Eso es algo de lo que, tal vez, no se habían dado cuenta y el confinamiento lo expuso abiertamente en todas las familias del país.

  • La buena gestión de los recursos

Querer comprar máscaras o tapabocas en negocios o farmacias y que no se encuentren disponibles o sean difíciles de conseguir, es un claro indicativo de que los recursos se agotan. Este es otro valor que están aprendiendo los niños porque les puede ayudar a tomar nuevas acciones como no descartar el dentífrico, desperdiciar shampoo, dejar que el jabón se desintegre sumergido en el agua… no malgastar el papel higiénico utilizando más del que realmente se necesita.

  • Mejora en los hábitos de higiene

La mejora de los hábitos de higiene es evidente. No solo por cambiar la forma de toser (usan los brazos y pliegues de los codos en lugar de hacerlo con las manos o directamente al aire), ponerse guantes o utilizar tapabocas sino que también se han incorporado hábitos como lavarse las manos después de jugar, hacerlo tras tocar las bolsas de la compra o antes de comer. Estas cuestiones ya hasta dejaron de ser peticiones de los papás. Los niños lo hacen porque ahora ya son conscientes de esa responsabilidad individual anteriormente mencionada.

Todavía quedan algunas semanas por delante en la que los niños afianzarán todos estos valores. Sin embargo, lo más valioso es dar ejemplo. Si los adultos son responsables, llevan a cabo los hábitos de higiene recomendados por el Gobierno, por el Ministerio de la Salud y, son generosos con los demás, indefectiblemento esto se trasladará a los chicos/as. Simplemente, estarán repitiendo aquello que observan en el día a día.