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El útero es uno de los órganos reproductores más importantes del cuerpo femenino, ya que es en su interior dónde se desarrolla el feto. Mide unos 8 cm de largo y suele estar inclinado hacia delante, en posición vertical. Sin embargo, se calcula que 1 de cada 5 mujeres nace con el útero orientado hacia la columna vertebral, en lugar de hacia el abdomen. Estamos hablando del  útero invertido, o en retroceso, es decir, hacia atrás.

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Tener el útero invertido no es tener una enfermedad o un gran problema anatómico, es una condición natural del cuerpo femenino, y suele darse entre el 20% de la población femenina llegando incluso a que muchas mujeres no sean conscientes del mismo. No es más que una variación de la anatomía pélvica femenina donde el útero se inclina hacia atrás en vez de hacia delante. El útero y la vejiga forman una “q”, donde el útero se apoya prácticamente sobre la vejiga, sin embargo las mujeres que padecen útero invertido tiene el útero apoyado en el recto.

Normalmente las mujeres que tienen el útero inclinado no suelen padecer síntomas de ningún tipo pero en ocasiones suelen sentir dolor durante las relaciones sexuales, propensión a las infecciones urinarias, dolor frecuente en la espalda, molestias durante la regla e incluso problemas para concebir. El útero invertido suele diagnosticarse cuando la mujer acude a una revisión y el médico realiza un examen pélvico.

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Anteriormente se creía que la retroversión del útero incidía negativamente en el proceso natural de inseminación, dificultando el embarazo y la concepción. Sin embargo, estudios recientes han dado al traste con esta hipótesis y aseguran que la posición invertida del útero no tiene efectos negativos en la fecundación. Esta desviación no afecta al proceso de concepción ni al desarrollo del feto.

Aunque este trastorno no está vinculado con la infertilidad, hay que tener en cuenta el origen de la desviación. Por ejemplo, si ésta posición uterina es consecuencia de una endometriosis o de enfermedades pélvicas, la mujer sí puede presentar problemas de fertilidad y la inseminación natural puede resultar más complicada. Pero en este caso, el causante no sería el útero en retroversión, sino las afecciones que lo han provocado.

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