Home » Embarazo » ¡Me enteré tarde que estaba embarazada!

Muchas mujeres, al no saber que estaban embarazadas, cometen algunos errores a la hora de cuidar su salud y al enterarse, entran en pánico por temor a lastimar al futuro bebé o por ya haberle causado algún tipo de daño.
Es común que muchas mujeres confirmen su embarazo hasta un mes después de la gestación. En el momento en el que se ponen a pensar en todo lo que hicieron durante el tiempo en el que no sabían del embarazo, muchas entran en pánico al recordar noches de fiesta y alcohol, cigarrillos fumados, idas al gym y, haber llevado una mala alimentación.
Aunque el inicio del embarazo es la etapa que supone más riesgos y una se preocupe haber cometido alguna imprudencia de la lista de hábitos prohibidos, no hay que alarmarse y ponerse paranoica. Sólo se deben empezar a modificar y corregir ciertos malos hábitos.

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Cuidados en el embarazo

Fumar: La regla es no fumar NUNCA durante el embarazo, pero si fuera el caso, el momento de dejarlo es ahora que sabes que estás embarazada. Si esta razón no tiene el peso suficiente y no consigues dejarlo, redúcelo al máximo para eliminar la ansiedad, que también puede perjudicar al bebé. Recuerda que el tabaco, además de dañar tu salud, afecta directamente al feto, sobre todo en el primer mes, y está relacionado con el bajo peso al nacer y la obstrucción de los vasos que nutren al bebé, lo que provoca que reciba menos oxígeno y alimento. También se ha relacionado con partos prematuros, desprendimiento de placenta y una mayor incidencia de muerte súbita infantil. Además, los bebés de madres fumadoras son más propensos a desarrollar enfermedades como el asma e infecciones respiratorias.

Sólo en los casos en los que la adicción sea quizás muy fuerte, el médico podría hasta sugerir que la madre fume sólo 3 o 4 cigarrillos diarios, en forma bien espaciada, y que no lo haga apenas se despierta o antes de acostarse a dormir. A veces, el hecho de estar muy nerviosa y alterada (producto de la falta de nicotina en el organismo), es más contraproducente que el hecho de fumar 1 o 2 cigarrillos diarios.

Ir al gimnasio: El ejercicio produce muchos beneficios durante el embarazo, tanto para la futura mamá como para el bebé. Te dará energía y a controlar el peso. Si ya hacía ejercicio antes de estar embarazada mejorará tu capacidad aeróbica, si por el contrario llevabas una vida sedentaria, el embarazo no es el mejor momento para iniciar a practicar un deporte. Si sospechas de un embarazo, pon una pausa hasta que consultes a tu médico. Evita deportes de alto riesgo y de contacto, ya que aumenta el riesgo de que te lesiones.

Beber alcohol: Todos sabemos que el alcohol en exceso daña la salud y no hay que ser experto para saber que beber durante el embarazo es muy dañino para el bebé, sobre todo en el primer trimestre, cuando se forman los órganos vitales. Incluso en pequeñas dosis tampoco es recomendable, ya que el alcohol es capaz de atravesar la placenta y llegar al feto en la misma concentración que a la madre. Tomar más de cuatro copas de alcohol al día puede provocar en el bebé síndrome de alcoholismo fetal. Además, el alcohol incrementa el riesgo de aborto espontáneo, bajo peso al nacer y alteraciones en el sistema nervioso.

Tomar demasiado café: La cafeína puede causar problemas con el bebé, ya que limita la llegada de sangre con oxígeno y nutrientes, y disminuye la absorción del calcio y el hierro, elementos importantes durante la gestación. También en algunos casos ha sido asociada a abortos. Ahora que ya sabes que estás embarazada, reduce el consumo de café hasta 2 tazas diarias, optar por el descafeinado y vigilar los alimentos que contengan cafeína como ciertas gaseosas y los chocolates.

Tomar pastillas para adelgazar: Cuando estés embarazada no debes tomar ningún medicamento para adelgazar, ya sean laxantes, diuréticos o productos de herbolario, al menos que hayan sido prescritos por tu médico. Deja de tomarlos hasta que visites a tu doctor.

Realizarse radiografías: Aunque una ecografía no supone ningún riesgo para el feto, no ocurre lo mismo con los rayos X. Las radiografías, incluyendo las del dentista, pueden no afectar al bebé en el primer mes, pero también pueden hacerlo y mucho, ya que depende de la cantidad de radiación recibida. Si necesitas hacerte una radiografía advierte que estás embarazada o crees estarlo, para tomar las medidas necesarias y que te faciliten un chaleco de plomo para proteger tu pancita. Evita a partir de ahora toda exposición innecesaria que pudiera dañar al feto.

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