Home » Parto » La indeseada episiotomía

Consiste en una incisión que se practica en el área situada entre el ano y los genitales externos. Esta zona se denomina “el perineo”. El médico obstetra la realiza unos segundos antes de la expulsión del bebé porque el corte permite agrandar la apertura vaginal y, de esta manera, evitar que la misma se desgarre.Existen distintos tipos o clasificaciones de episiotomía de acuerdo a la forma en la que el corte se lleve a cabo. El corte puede ser lateral, medio lateral/oblicuo, o medio. La apertura medio lateral es la más utilizada y la que prefieren los médicos porque es la que tiene menos riesgo de daño al esfínter anal.

No son pocas las mujeres que, acercandose a la fecha de parto, (y a excepción de las que por alguna razón tienen que someterse ya de antemano a una cesárea programada) comienzan a preocuparse respecto a esta práctica. Para evitar esta preocupación, lo mejor es poder conversar abiertamente del tema con el obstetra que las atenderá, plantearle las dudas y averiguar si él realiza episiotomías a modo de “rutina” o sólo cuando la misma es necesaria y justificable. Muchos médicos la practican en todos sus partos y es importante estar al tanto de ello de antemano.

indeseada episiotomía

Según la OMS, esta práctica debería hacerse únicamente en el 20% de los partos, siendo indicada solamente en situaciones de riesgo para el bebé, ya que no está comprobado su eficacia a la hora de evitar los desgarros. Es indispensable cuando se tiene que utilizar fórceps u otra técnica con instrumentos para lograr que el bebé salga sin dificultad y así evitar cualquier desprendimiento de hombros o en caso de partos prematuros o signos de sufrimiento fetal (problemas respiratorios) o bien el periné de la madre es frágil, cicatricial y corto.

Desde hace varios años atrás que existe un amplio debate en la sociedad sobre la utilidad de la práctica. Y hasta hay una campaña para eliminar la episiotomía en forma rutinaria, ya que en la mayoría de los casos ni siquiera se le da la opción a la madre de quererla o no. La comunidad médica sostiene que cicatriza mejor que un desgarro espontáneo, evita lesiones en los músculos, acorta la expulsión y por lo tanto es menos sufrimiento fetal y fatiga materna. Los que se oponen, por su parte, aseguran que una episiotomía durante el primer parto vaginal tienen una mayor probabilidad de sufrir desgarros o laceraciones en los nacimientos futuros, que es mucho más incómodo y tarda más en cicatrizar este corte que el de un desgarro, que incomoda mucho a la madre, provoca hemorragias y dificulta retomar las relaciones sexuales en la pareja.

Hay que tener en cuenta, que esta intervención puede causar problemas secundarios, además de una recuperación más larga y dolorosa. Puede conllevar complicaciones como debilitamiento en los músculos de la zona pélvica, infecciones y, hasta pérdida de sensibilidad sexual e incontinencia.Para preparar el cuerpo de la mujer para el parto y evitar así la necesidad de recurrir a la episiotomía, los expertos recomiendan realizar gimnasia prenatal , con ejercicios como la esferodinamia y los de Kegel, a partir de la semana 32 de embarazo. La posición de parto vertical ayuda a evitar que se realice este corte en el momento del parto ya que el propio peso del bebé facilita la expulsión sin necesidad de agrandar el orificio para que nazca.

la indeseada episiotomía

En caso de que la episiotomía haya sido necesaria o que a la madre se la hayan practicado, luego hay que mantener la herida los más seca posible, exponiendola al aire siempre que se pueda. Es complicado hacer esto debido a que la herida se encuentra en un sitio que casi siempre está húmedo. Hay que higienizar la zona con jabón líquido antibacterial,como el Pervinox (o jabón neutro), sentarse en el inodoro y, mediante el uso de una jarra, tirarse la mezcla de Pervinox con agua tibia. El lavado tiene que ser siempre en dirección de adelante hacia atrás (hacia el ano).Se recomienda hacer esto cada vez que se vaya al baño.

Luego, secar con gasa estéril, o toalla de algodón y dejar secar al aire, lo más que se pueda. No se aconseja utilizar secador de cabello en exceso porque el mismo hace que los puntos “tiren” y puedan abrirse. Es conveniente elegir y usar compresas tocológicas ya que las mismas son más grandes y absorben mejor y no poseen agentes químicos. Mientras se tengan los puntos, utilizar las compresas “lisas”, ya que las de otro tipo podrían adherirse a la cicatriz y doler al desprenderlas. Hay que cambiar las compresas cada 4 o 6 horas, dependiendo de la intensidad del sangrado. Se recomienda que la ropa interior sea desechable en una primera instancia y luego que la misma sea de algodón y de tamaño amplio y cómodo. No hay que usar prendas ajustadas, sino bien holgadas, y evitar cualquier “presión” en la zona.

En lo que respecta a la posibilidad de que los puntos se suelten y que la herida se abra, esto es muy extraño que ocurra pero es importante tomar ciertos recaudos como evitar ejercer mucha presión en la zona afectada y no utilizar ningún tipo de flotador para sentarse, porque los puntos suspendidos en el aire se tensan y sí podrían abrirse. En el peor de los casos, si ocurriera una infección, el dolor aumentaría, la zona estaría muy hinchada (el dolor va cediendo a partir del tercer o cuarto día) y podría haber un cuadro febril. Para el dolor, hay que aplicar compresas de hielo envuelto en un paño y analgésicos recetados por el médico.

Reiniciar las relaciones sexuales puede llevar un tiempo y depende de cada caso, y de cada mujer. Por lo general, se retoman entre los 20 y 35 días después del parto y siempre que la herida ya haya cicatrizado y los puntos se hayan ido (se absorben, no tienen que ser retirados por el médico). La libido y las secreciones vaginales pueden disminuir y puede existir algo de dolor o de sensación “extraña” pero es normal que suceda ya que la zona se encuentra más tensa y la mujer tiene temores y hay sensación de “estiramiento”. Por último, hay que tener mucha paciencia.

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