Home » Actualidad » El lento y defectuoso sistema de adopción en Argentina

El sistema de adopcion de Argentina es retrógrado y obsoleto. Existen más de 14.000 chicos que no viven con sus padres y que esperan un hogar. Cada año, el 27% egresa al alcanzar la mayoría de edad. Apenas el 7% se va adoptado por una familia.

Uno de cada 4 chicos sale del sistema sin encontrar una familia. Los que no han tenido la suerte de contar con el calor de un hogar y el amor familiar han pasado su infancia y la adolescencia esperando. Cada día, cada mes, cada Navidad, cada cumpleaños, esperaron que alguien los viniera a buscar para llevárselos a su casa y darles una familia. Pero eso nunca ocurrió. Y un día les dijeron que, como cumplían los 18 años, debían dejar el hogar en el que habían crecido. Entonces tuvieron que salir, así de huérfanos, al mundo a pelear la vida. Conseguir un trabajo, una casa y forjarse un destino.

Para estos chicos/as realmente es muy duro darse cuenta que transcurren los años y nadie los adoptará, a la vez tampoco tienen dónde ir. Sienten como un vacío total, quieren y necesitan encontrar su lugar, tener su propio espacio. En muchos casos no se les conoce su historia y eso se termina convirtiendo en una búsqueda implacable. Han pasado por adopciones fallidas. Alguna que otra familia los ha albergado unos días pero luego ellos han sido regresados a los hogares. Los chicos viven esta situación como un rechazo, algo que daña aún más sus frágiles estados emocionales.

el defectuoso sistema de adopción en Argentina

¿Qué ocurre cuando los chicos cumplen 18 años?

Algunos municipios tienen programas de autovalimiento, que brindan acompañamiento un tiempo antes y un tiempo después, hasta que puedan organizar su nueva vida. Pero sólo el 7% tiene un proyecto propio de vida al salir según datos oficiales. La gran mayoría, en cambio, debe dejar el instituto en el que creció y enfrentar por sus propios medios el mundo adulto. Es así como, estos adolescentes, al salir se sienten inseguros, solos, nerviosos, con miedo, tristeza y soledad. La mayoría no espera mucho de la vida. Y, con este “panorama”, no es complicado deducir que, de tener hijos, la vida de éstos será muy similar a la que ellos padecieron. Según los resultados de una encuesta entre chicos que están por egresar y que egresaron del sistema de adopciones, impulsada por Unicef, la Asociación Civil Doncel, y el programa de Juventud de Flacso, sólo 1 de cada 3 de estos adolescentes recibió información sobre su egreso y uno de cada tres se preparó antes de salir buscando trabajo.

Como si la situación ya no fuera complicada, actualmente, el 54% de los chicos que llegan a los distintos hogares e instituciones vienen porque fueron separados de su familia por situaciones de violencia. Es decir, que en la mayoría de los casos pasan años hasta que se les declare la situación de adoptabilidad, algo que deberá cambiar cuando entre a regir el nuevo código civil. La cantidad de años que estos chicos pasan en el sistema antes de que se los pueda adoptar es el mayor enemigo para que consigan una familia, ya que a medida que los chicos crecen, se reducen las posibilidades de ser adoptados.

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Nueve de cada diez parejas o personas que se inscriben para adoptar sólo buscan bebes. En cambio, el 55% de los egresados encuestados por Unicef y Doncel, había pasado más de seis años en hogares. Y el 20%, había pasado más de diez años. Hay que trabajar con los chicos, mucho antes de que egresen para que hagar el duelo de la familia que no fue. Con estos chicos, si nos acordamos de prepararlos 15 días antes de que salgan, es tarde. Porque en una familia, los padres preparan a sus hijos desde que nacen para adquirir la autonomía. A ellos, no les sucedió lo mismo.

Inoperancia en el sistema de adopciones

Por un lado, como se describió antes, los chicos esperan ser adoptados, y el tiempo no se detiene. Crecen y siguen aguardando. Por otro lado, son muchas las parejas y personas que se escuentran en “listad de espera” o que aguardan año tras año lograr adoptar un chico. Los Juzgados de Menores son un laberinto, los requisitos solicitados a quienes desean adoptar muchas veces rozan lo rídiculo. El hecho de privilegiar lazos sanguíneos en lugar del bienestar del menor, es una falencia tremenda. La falta de sentido común abunda, la desidia de muchos empleados inoperantes y el nivel de burocracia, lastima y, los jueces ni pestañean. En el mientras tanto, quien desea adoptar y el chico en espera terminan sufriendo el largo, tortuoso y sumamente ineficaz proceso de adopción. Terminan, cansados, agotados físico y emocionalmente, padeciendo los irracionales plazos de una supuesta ley obsoleta. Los resultados : desgaste, más daño, más esperanzas perdidas (para ambas partes). La mejor atención de un hogar o instituto no puede equipararse con la contención amorosa y personalizada de una familia y es injusto que tantos chicos lleguen a los 18 años arrastrando estas inoperancias burocráticas.

el defectuoso y lento sistema de adopción

Evidentemente, si muchos chicos pasan tanto tiempo en un hogar, es porque hay tremendas fallas en los operadores judiciales que resolvieron  institucionalizar al niño en su momento. En la provincia de buenos aires, las medidas de abrigo no pueden dudar mas de 6 meses y duran años. Cumplido ese plazo de 180 días se debe resolver si restituye al niño a su familia biológica o ampliada o se dicta  su estado de adoptabilidad. Es que aquí (como todo en este país) se pasa de un extremo al otro: de la apropiación de bebés a hacerlos esclavos de su genética. Claro que es difícil adoptar niños ya grandes, pero es responsabilidad del ejecutivo provincial  y del poder judicial resolver la situación del niño en un plazo razonable y restituir sus derechos vulnerados. Sólo se trata de tomar decisiones en tiempo y forma, nada más. Los niños bajo una medida de abrigo alojados en un instituto no deben llegar a grandes bajo esa misma medida, que la excepción se transforme en lo habitual, no significa que sea lo normal.  Si un pequeño es adoptado a los 10 años y estaba en el hogar desde los 3, es que los operadores judiciales no son idóneos. Ese niño a los pocos meses de ingresar al hogar debió ser restituido a su familia si es que se pudo restablecer el vinculo y remover los obstáculos que dieron origen a la medida de abrigo o decretar su adoptabilidad. Aquí no debe haber grises. En estos casos mas que en ningún otro, la justicia que es lenta deja de ser justicia.

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