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En la actualidad contamos con diversos tipos de hombres y mujeres, el concepto tradicional de la familia está cambiando notablemente. Tenemos diversidad a nivel genética, diversidad a nivel sexual y diversidad a nivel funcional. ¿Cuál es el impacto de las nuevas tecnologías y los diagnósticos genéticos en esta sociedad en que vivimos? ¿Qué lugar tienen los genes de un tercero dentro de un núcleo familiar, que se está convirtiendo en algo bastante usual a partir de las nuevas técnicas de concepción que propone la ciencia? ¿Existe la posibilidad de “programar” tener un hijo sano? ¿Se pueden prevenir todo tipo de anomalías al momento de concebir un hijo?

En estos tiempos que corren, la genética y la tecnología han dado la posibilidad de cumplir con el anhelo de ser padres de distintas maneras. En el caso del diagnóstico, se puede saber qué es lo que uno aporta, si son genes sanos o enfermos y si los hijos pueden tener una chance de ser enfermos o no: se puede planear de antemano tener un hijo sano.

Las técnicas científicas para concebir son :

  • La inseminación artificial : la más sencilla y que hace tiempo se viene realizando.
  • La fertilización in vitro : la unión de espermatozoides y óvulos se realiza en laboratorio. Se tienen varios embriones, se toma una célula de cada uno, se analizan y se implantan en la mujer sólo los embriones sanos. En el caso de los diagnósticos genéticos preimplantatorios, se suelen llevar a cabo cuando una familia está transmitiendo una enfermedad genética.

Antes de buscar un hijo sería bueno que los médicos informen el abanico de estudios que hay disponibles No todos se los tienen que hacer, ya que hay parejas que quieren saber si su hijo sera sano y otras que no. Cuando se sabe que en una familia se está transmitiendo una enfermedad genética, como en el caso de la distrofia muscular de Duchenne, el médico puede sugerir con mayor firmeza que son convenientes ciertos estudios para saber si es portador antes de tener un hijo o, si ya está en gestación, para ver si es sano o enfermo, pero la decisión final reside en el paciente, no puede tomarla el médico.

Muchas parejas deciden someterse a las técnicas de fertilización en vez de optar por la adopción. Algunos argumentan que en nuestro país, la adopción es un trámite que dura años, que no siempre llega a buen término, que existe mucha burocracia y el tiempo no se detiene. Entonces, la espera se torna una odisea. Además, generalmente no hay muchos bebés recién nacidos o de meses para adoptar y eso es lo que la mayoría d elas familias buscan, porque desean criar al chiquito desde muy temprana edad.

Sin embargo, la realidad es que, más allá de que estos argumentos sean válidos, poco tiempo atrás no existía la donación de óvulos y espermas, entonces la adopción era la única manera de convertirse en padres. Hoy se puede elegir la donación y , al mismo tiempo igual hay muchas parejas que deciden adoptar porque no soportan que el hijo no tenga los genes de uno de los dos. Existe la opción de la subrogación de vientre, pero en el exterior su costo es altísimo y muy poca gente puede acceder a ella. En Argentina, la subrogación de vientre no está legislada y cuando una pareja alquila un vientre, se corre el riesgo de que esa mujer se termine arrepitiendo en el momento del parto y quiera y pueda quedarse con ese hijo. Según nuestra ley, la madre es la que lleva el hijo en el vientre y la que da a luz, y éste es uno de los grandes agujeros legales de nuestro Código Civil.

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