Home » Embarazo » Infecciones y resfríos en el embarazo

Cuando una mujer está embarazada, su sistema inmunológico es más débil, y por lo tanto, se vuelven más susceptibles a las infecciones respiratorias, pero también a las urinarias y vaginales.

El primer consejo es lavarse constantemente las manos y, en esta época del año, hacerlo más de lo normal, si no lo haces con un jabón usá un gel a base de alcohol. También  hay que abrigarse para evitar que afecten los cambios de temperatura. Se debe tener especial cuidado con las infecciones vaginales porque en este periodo se presentan más frecuentemente por todos los cambios corporales. Una embarazada se alimenta diferente, tiene que usar ropa distinta a la habitual, tiene muchos cambios hormonales y muchas modificaciones a su rutina. Por eso, se aconseja usar ropa holgada, de algodón, alimentarse lo mejor posible y sobre todo, beber muchos líquidos.

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Hay que tener especial atención con las vías urinarias porque las complicaciones pueden surgir cuando no se distinguen las ganas frecuentes de ir al baño por la posición que tiene el bebé en el vientre (cerca de la vejiga de su mamá), con los síntomas de una enfermedad en esta zona. Es tan importante el cuidado que se debe tener con estas infecciones que si no se atienden y progresan, pueden ocasionar un parto prematuro con todo lo que conlleva. Por esta razón, lo mejor es la prevención.

Estar resfriada

A todos nos molesta mucho estar resfriados, pero cuando se pasa por un embarazo, el malestar se duplica ya que sabemos que la medicación para tomar suele ser bastante limitada. Sin embargo, existen algunos consejos que pueden seguirse y que colaboran bastante para aliviar los síntomas de un resfrío. Lo bueno es que el mismo no suele extenderse más allá de los 7 días (quizás algo más durante el embarazo), pero en cualquier caso, lo principal es no automedicarse porque remedios que parecen simples e inocuos (paracetamol o ibuprofeno), pueden afectar al feto. Por otra parte, ningún medicamento cura el resfriado sino que este seguirá su proceso natural.

En caso de que los síntomas se tornen insoportables, lo primero es acudir al médico para que aconseje algún fármaco pero, lo más probable es que no recete ningún medicamente y que nos acoseje realizar reposo y que cada tanto solamente tomemos paracetamol para aliviar un poco los sintomas.

Sí es aconsejable tomar abundante agua, jugos naturales o infusiones calientes (te, mate cocido), ya que la posible fiebre, el sudor y la abundante mucosidad hacen que el cuerpo pierda líquidos y es necesario reponerlos para evitar deshidratarse y sentirse aún peor. Si el cuerpo pide descanso, hacerle caso. Estar recostada o en cama no va a acortar el resfriado, pero hará que nos sintamos un poco mejor, especialmente durante los primeros días en los que la enfermedad se hace más evidente. Cuando se esté recostada, usar dos almohadones para elevar la cabeza. esto hará que respiremos mejor por la nariz. Las tiritas nasales, que no contienen ciertos fármacos, pueden colaborar para abrir las fosas nasales. Un humidificador o una solución nasal salina (suero) también ayudarán a mentener los orificios nasales húmedos y a respirar mejor. Si la garganta está dolorida o pica, se pueden hacer gárgaras con agua salada templada. Si hay fiebre esporádica, puede venir bien una ducha o baño tibio, tomar bebidas frías y no abrigarse demasiado. Hay que procurar bajar la temperatura de manera natural. Como la fiebre puede producir daños en el embarazo si supera los 40 grados o los 38 durante más de un día, acudir al médico en estos casos.

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¿Resfrío o gripe?

Para saber si estamos ante un caso de gripe o de resfriado común, existen algunos datos que los diferencian.

Los resfriados más fuertes son más leves que las gripes. La tos suele ir precedida de dolores de garganta, seguido de una aparición gradual de los síntomas. El moqueo, la congestión nasal, los estornudos y probablemente cierto malestar general y cansancio leve son los síntomas más frecuentes. Si hay fiebre en el resfriado, esta no suele superar los 38 grados. La tos puede aparecer, sobre todo hacia el final, y continuar unos días más cuando los otros síntomas ya han desaparecido.

La gripe es más grave y aparece más repentinamente, prácticamente sin aviso. Los síntomas más frecuentes son: fiebre alta (39-40º), dolor de garganta, de cabeza, músculos doloridos, debilidad y cansancio generalizados que duran más que los del resfriado (dos semanas). Puede haber estornudos, tos e incluso náuseas o vómitos y diarrea. Conviene ir al médico, evitar la pérdida de líquidos y, como siempre, no automedicarse. Una manera de prevenir la gripe es vacunarse. De hecho las recomendaciones señalan que las embarazadas son un grupo de riesgo moderado y deberían administarse la vacuna antigripal.

Finalmente, recordar que si la fiebre persiste más de dos días , o si la fiebre supera los 40º, o si el resfriado se alarga más de una semana y empeoran los síntomas, acudir al médico. Es posible que la tos degenere en sinusitis u otra infección que sí requieren tratamiento porque pueden dañar al feto. También hay que ir al médico si el resfriado interfiere notablemente en la alimentación, si hay dolor en el pecho, sibilancias o si expectoras fluidos verdosos o amarillentos.

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