Home » Educación » El exceso de azúcar en los adolescentes puede ser perjudicial

La adolescencia es un periodo de la vida fundamental para el desarrollo final de nuestro cerebro. Durante esta etapa, se producen grandes migraciones neuronales que, junto con todo el desarrollo evolutivo de hormonas de la pubertad permite lograr una maduración óptima para el resto de nuestra vida. Y más teniendo en cuenta que el promedio de vida va superando ampliamente los 70 años de vida.

Estudios recientes indican que demasiado azúcar consumido durante la adolescencia podría alterar el circuito de recompensa del cerebro, circuitos que están implicados en adicciones, pensemos en las drogas, la comida, el juego, etc. Un exceso de azúcares en la adolescencia alteraría circuitos cerebrales.



Este estudio ha concluido que un exceso de azúcar consumido durante la adolescencia podría alterar el circuito de recompensa del cerebro, lo que abre la puerta a plantearse posibles impactos a largo plazo del consumo excesivo de alimentos azucarados durante la adolescencia, más allá de la obvia consecuencia del sobrepeso y trastornos relacionados. Y con sólo tener en cuenta la cantidad de azúcar que tienen las bebidas gaseosas. La investigación muestra que el placer posterior de disfrutar de tales alimentos, durante la edad adulta, se ve reducido en aquellos que los consumieron más de la cuenta cuando eran jóvenes. Es decir, si el consumo en la adolescencia hubiera sido moderado, el alimento azucarado provocaría una mayor gratificación en la adultez, por eso están más propensos a la adicción.

Contamos con un sistema denominado sistema de recompensa, el cual responde a las gratificaciones naturales de supervivencia básica como comida, agua y sexo para mantenerse vivo. Los sistemas de recompensa son centros en el sistema nervioso central que obedecen a estímulos específicos y naturales. Regulados por neurotransmisores, permiten que el individuo desarrolle conductas aprendidas que responden a hechos placenteros o de desagrado. El sistema de recompensa es el más importante implicado en el desarrollo de la adicción.

A pesar del incremento notable en el consumo de alimentos de sabor dulce durante la adolescencia, registrado en décadas recientes en las naciones industrializadas, las consecuencias a largo plazo que tal sobreexposición a lo dulce tiene sobre el circuito de recompensa del cerebro y el procesamiento por este de las sensaciones gratificantes, se siguen investigando.

Los científicos han hallado que esta reducción en la sensación de gratificación se relaciona con una actividad disminuida en uno de los centros clave del circuito de recompensa del cerebro, el núcleo accumbens. Tales alteraciones duraderas podrían tener importantes repercusiones relacionadas con trastornos del circuito de recompensa, incluyendo las que a veces conducen a trastornos alimentarios o incluso a la drogadicción.

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