Home » Embarazo » ¿Cómo son los cambios físicos en el segundo embarazo?

En el segundo embarazo, las futuras mamás se encuentran mejor preparadas tanto física como psicológicamente pero, aunque muchas veces los embarazos suelan ser similares, para muchas mujeres, un embarazo no es igual a otro y suelen hasta presentar complicaciones o incomodidades que no habían tenido mientras esperaban la llegada de su primer hijo/a.

En definitiva, la espera de un segundo o tercer bebé conlleva sus ventajas y desventajas.

El útero tarda un poco más en volver a su tamaño original debido a la distensión muscular. Los entuertos, que son espasmos que ayudan a contraerlo, son más numerosos y dolorosos durante los 3 o 4 días que siguen al parto. También, y aunque no existen razones médicas para ello, el cuerpo tarda más tiempo en recuperar la figura. Generalmente, una vez finalizada la lactancia, y con un programa de dieta sana y ejercicio, el cuerpo vuelve a su peso ideal. El dormir poco y de forma interrumpida por los horarios de lactancia y, al mismo tiempo, atender al hijo mayor se traduce en un mayor cansancio y falta de tiempo. Conviene dejarse ayudar para recuperar sueño y descansar durante las siestas del bebé.

cambios físicos en el segundo embarazo

En el segundo o sucesivos embarazos, los típicos trastornos se reducen debido a que los tejidos han ganado en elasticidad. Los dolores lumbares y de espalda, las náuseas y los problemas circulatorios en las extremidades pueden aparecer en forma diferente. La aparición de la “pancita” se da en forma más temprana porque los músculos del abdomen están más relajados y se adaptan antes a las modificaciones del embarazo. Si durante la primera gestación, el embarazo no se nota hasta el cuarto o oncluso quinto mes, ya en el segundo la pancita será visible a partir del tercer mes. También, la mamá suele percibir los movimientos del bebé mucho antes. Los movimientos del feto se notan a partir de la semana 14 de embarazo, mientras que la mamá primeriza no los experimenta hasta la semana 20 o 22. La ventaja es que en el segundo embarazo, la madre ya conoce esa sensación y es capaz de reconocerla inmediatamente.

El trabajo de parto es más liviano y rápido. Usualmente, si para un primer hijo pueden transcurrir  entre 6 y 12 hs (o más) desde el inicio del trabajo hasta el momento del parto, para el segundo, el tiempo se reduce a la mitad. La fase de dilatación suele ser más corta porque el cuello uterinose borra muy rápidamente. Además, las paredes vaginales están más distendidas y son más elásticas, porque no es el primer bebé que atraviesa el canal vaginal. Se podría decir que, en términos generales, el cuerpo de la mujer ya está preparado y todo fluye en forma más rápida.

La fecha del parto puede adelantarse unos días debido a que el cuello del útero está más blando y le cuesta más mantenerse cerrado hasta el final de la gestación. En lo que respecta al momento del parto, la duración es mucho más corta. Luego de un primer parto, el cuerpo de la mamá experimenta diversos cambios que luego van a facilitar los siguientes alumbramientos. El tiempo de adaptación del cuerpo de la mujer se reduce, debido a que el cuello del útero está más blando, al igual que los tejidos circundantes, lo que facilita la dilatación y la expulsión del bebé. Además, la mujer se encuentra menos asustada, ya sabe empujar y colabora mejor con el obstetra y la partera.

Luego de una césarea, el segundo puede ser un parto vaginal. La cicatriz de la cesárea no constituye un obstáculo para tener un segundo parto vaginal, sobre todo, si la primera se realizó por un motivo circunstancial y después de la intervención no se produjo ninguna complicación. Por otra parte, la correcta distensión del tejido del periné no realizar la práctica de la episiotomía. Antes se realizaba a casi todas las mujeres para evitar desgarros, pero si no se precisó en el primer parto, tampoco será necesaria en el segundo. Y, en caso de que se haya realizado en el primer parto, es muy factible que no sea para nada necesaria en el segundo. La razón es que la vulva se distiende mejor en el segundo parto. Esto ayuda mucho en la recuperación posterior de la mamá.
La experiencia anterior ayuda a relativizar los problemas y a utilizar los mecanismos que ayudaron a superar la depresión del primer posparto. La multiplicación del volumen de trabajo no causa tanta ansiedad porque la madre se siente más segura de sí misma. El padre suele implicarse más al tener menos miedo a cuidar y encargarse del bebé y, en general, la mujer no sufre con tanta intensidad el bajón posparto. También, disminuye el temor en reanudar las relaciones sexuales. Igual que tras el primer parto, es recomendable no tener relaciones con penetración en las 6 semanas que siguen al parto, para dejar tiempo a que los tejidos recuperen su elasticidad, sobre todo, si ha habido episiotomía. Es aconsejable practicar los ejercicios de Kegel (contraer y relajar la vagina) para ayudar a que el periné recupere su elasticidad.

La instauración de la lactancia se da en forma más “natural e instintiva”. Ahora el pecho y los pezones están más curtidos y la piel menos sensible. Con la experiencia anterior, la madre adaptarse con más seguridad a las necesidades de su bebé.

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