Home » Actualidad » ¿Cómo puedo enseñarles a pensar a mis hijos?

Querer solucionar los problemas de nuestros hijos es algo completamente normal y, realmente ayuda al niño a sentirse protegido y querido. Sin embargo, si abusamos de este gesto, no estamos dejando que los niños tomen sus propias decisiones.

El objetivo de los padres debe ser enseñar a sus hijos a reflexionar antes de actuar. Los niños deben aprender a ser capaces de solucionar, o al menos de saber enfrentarse, a sus problemas al llegar la adolescencia. Por eso, los papás, en vez de dar soluciones, deben enseñarles a pensar sus propias alternativas.

En la actualidad, no nos estamos dando cuenta de que atiborramos a los niños de datos cuando, en realidad, la esencia de la educación consiste en aprender para enfrentarse a situaciones y problemas nuevos. Muchos de los problemas en los que nos vemos envueltos se deben a decisiones impulsivas, con escaso razonamiento. Algunos de los problemas como el consumo de drogas, pueden surgir porque, por ejemplo, los adolescentes no han aprendido a sopesar sus actos y a medir las consecuencias de estos. Realmente, cuando fomentamos en los niños el razonamiento y el pensamiento riguroso, estamos desarrollando su competencia social. En otras palabras: enseñar a pensar a tus hijos les ayudará a saber desenvolverse mejor en su entorno, tendrán mayor facilidad para el estudio y, en definitiva, serán más competentes socialmente.

 

Estrategias para enseñar a pensar a los niños

  • Crear una atmósfera que favorezca la reflexión
  1. Llevar a nuestros hijos a un museo, leer con ellos, escuchar música, ir al cine, o mirar juntos la televisión. Tras esto, mantener una conversación sobre los que se ha visto, escuchado, o leído.y oído. No hay que conformarse con llevar a tus hijos a un museo a admirar objetos. Hay que hacerles preguntas, proponerles ciertos retos y activar su imaginación.
  2. Hacer participar a toda la familia en el ejercicio de reflexión. Por ejemplo, la cena es un buena ocasión para charlar sobre los acontecimientos del día y, de paso, ayudar a los chicos a razonar.
  3. Realizarles preguntas abiertas. Las cuestiones de respuesta única no estimulan la imaginación de los niños. Son las preguntas que tienen una respuesta subjetiva y que suscitan cierto interés las que ayudan a pensar a tus hijos.
  • Utilizar métodos del pensamiento crítico
  1. “PCI”, una técnica para considerar todos los aspectos de una cuestión. Consiste en buscar los Pros, los Contras y los puntos de Interés de una cuestión.
  2. Buscar diferentes opiniones. Invitar a los niños a que consideren una segunda o tercera opinión. Animarlos a interesarse por otros puntos de vista.
  3. Descubrir patrones y nexos. Identificar y relacionar patrones es la base de la educación. Esto facilita el estudio y evita memorizar de manera repetitiva. Hacerles preguntas del tipo: “¿cómo se relaciona esto con lo que aprendiste en clase?”
  4. Buscar siempre la innovación. Los niños y los adolescentes se caracterizan por estar dispuestos a hacer las cosas de forma diferente. Los padres deben alentarlos a que no pierdan este hábito.
  5. Dejar que nuestro hijo tome decisiones, que dude y, en definitiva, que cometa errores. Claramente, es responsabilidad de los padres ayudar a sus hijos en su día a día, pero debemos darles la oportunidad de que sean ellos los que piensen por sí mismos en cómo resolver sus problemas. Los padres deben involucrarse en la toma de decisiones de sus hijos, pero siempre desde el rol de guía. Las preguntas son la herramienta más eficaz para ayudar a los niños en el proceso de reflexión a la hora de tomar una decisión. Realizarles preguntas del estilo: “¿Qué  hiciste hoy?”, “¿Que podrías haber hecho?” o “¿Qué puedes hacer la próxima vez?”. Este tipo de cuestiones los ayudarán a iniciar un ejercicio de reflexión que, si se convierte en un hábito, facilitarán poco a poco el pensamiento y, sin duda, harán más fácil su día a día. Si fomentamos el pensamiento crítico desde la infancia, facilitaremos que los niños sean más competentes socialmente en un mundo cada vez más competitivo.
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