Home » Ciclo menstrual » ¿Cómo puedo acompañar a mi hija en su primera menstruación?

La llegada de la primera menstruación es para todas las mujeres una clara señal de que estamos creciendo. Algunas adolescentes viven esa etapa con enojo, ansiedad o miedo, mientras otras la transitan de manera dulce, tranquila y sobre todo acompañada de su mamá y su familia.

Todas escuchamos de todo antes de experimentar en carne propia nuestra primera menstruación. Antes de sangrar por primera vez oímos tantas cosas acerca del tema que es posible que hayamos vivido esa experiencia tan transcendental (pues es un claro signo de nuestro paso de niña a mujer), angustiadas, confundidas, temerosas y hasta realmente desorientadas. Lo cierto es que con el paso del tiempo también hemos visto que efectivamente la regla no nos afecta a todas de igual manera, pues hay muchas mujeres que se sienten indispuestas cuando menstrúan y otras que experimentan su ciclo menstrual con mucha tranquilidad y hasta felicidad.

Es posible que la llegada de la primera menstruación sea vivida con naturalidad, de manera positiva y hasta feliz. De hecho, resulta muy positivo acompañar a nuestra hija en este proceso que indica que está desarrollándose de manera sana como mujer. Esto es importante porque es un proceso que puede asustar, desorientar o abrumar a la adolescente quien, si se encuentra en esta etapa, también está experimentando los cambios físicos y psicológicos propios de la adolescencia. Sin embargo, su suerte puede ser muy distinta si como mamás podemos sabemos ser su apoyo y orientarla para que pueda manejar este bonito proceso de cambio con información verídica, incluso científica y sobre todo con mucha dulzura y amor.

  • Informarnos correctamente: Una de nuestras misiones como madre es ofrecerle la mejor información que podamos, la más correcta y positiva y eso incluyen datos científicos o sobre biología. Por ejemplo: las menstruaciones suelen durar entre 3 y 7 días los primeros años y que durante esta etapa las irregularidades menstruales son normales. También indica que al principio la regla no se presenta con dolor.
  • La educación sexual es vital: nuestra hija, como la mayoría de los niños, seguramente nos habrá preguntado desde muy chiquia ¿cómo llegan los bebés al mundo? ¿Cómo llega un bebé a la panza de la mamá? hay que tratar de responderle con naturalidad y claridad, de acuerdo a su nivel de maduración. A partir de los 6 u 8 años de edad podemos empezar a explicarle con la mayor naturalidad posible los cambios que van a experimentar, lo cual incluye los aspectos afectivos y sexuales de su maduración y tocar temas como qué es la menstruación, para qué sirve y que este cambio es absolutamente normal.
  • Acompañar con mucho afecto: la llegada de la menstruación bien puede ser una oportunidad para continuar alimentando la relación con nuestra hija, continuar hablando de su desarrollo como mujer, seguir abordando de la manera más sana y equilibrada posible aspectos de su sexualidad e incluso cuidados como el uso de anticonceptivos.

Llegado el momento de la primera menstruación, se pueden seguir estas recomendaciones:

  • Felicitarla: la primera regla es un signo de maduración y funcionamiento normal del cuerpo que está acompañado del logro de la capacidad reproductiva. Crecer puede ser visto y vivido como un proceso amable y natural y no como días problemáticos e indeseables.
  • Evitar transmitir aspectos negativos: Intentra obviar sentimientos de rechazo, además de prejuicios y mitos acerca de la menstruación.
  • Enseñarle la vivencia del periodo con normalidad
  • Enseñarle cómo usar los tampones y toallitas
  • Enseñarle a llevar un calendario: para anotar los días en los que le viene la menstruación, los días que le dura, la intensidad del flujo y si siente alguna molestia o dolor. Con el calendario es más fácil ver las variaciones del ciclo y estudiar si existe alguna alteración, además así tu hija va asumiendo la responsabilidad de cuidar de sí misma.
  • Respetar su intimidad: es muy importante que como mamás aprendamos a respetar la intimidad e independencia de nuestra hija. Debemos ser respetuosas y comprensivas mientras enfrenta estos cambios y,  siempre recordarle que estamos disponibles para conversar cuando ella lo crea necesario o lo desee.
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