18 de abril de 2024

¿Cómo funcionan las incubadoras?

Casi todos conocemos, a grandes rasgos, la función de una incubadora pero desconocemos todas las grandes funciones que cumple este aparato. Este gran “invento” ofrece un ambiente propicio y libre de amenazas para que un bebé prematuro, con bajo peso u otras deficiencias complete su maduración. Permite aislarlo de las amenazas del ambiente que pueden causar complicaciones en seres tan pequeños y, muchas veces, indefensos.

La incubadora es una cámara cerrada que tiene la finalidad de brindar un ambiente propicio para la maduración de los bebés prematuros o recién nacidos. Es de material transparente, posee un acolchado para acostar al bebé y cuenta con entradas de aire y ventanas. Además, incluyen sistemas de control que permiten saber en tiempo real el peso, el ritmo cardíaco y la actividad cerebral del niño

Las actuales y más modernas y/o sofisticadas, cuentan con sistemas de control que permiten seguir minuto a minuto la evolución del recién nacido. Este artefacto ha reducido los casos de mortalidad infantil considerablemente, sobre todo en los países menos desarrollados.

Antes que nada, los papás deben considerar que cuando un bebé está en la incubadora está muy bien cuidado. El control es constante y sus necesidades están plenamente cubiertas, por lo que esto no debe ser una preocupación. Además, el hecho de que requiera de unos días de incubación no quiere decir que su salud esté en riesgo. Muchas veces, precisamente, se usa la incubación como un periodo de “adaptación al mundo”.

Una vez que termine de desarrollarse adecuadamente, podrá volver a la vida normal. Es importante saber que el régimen de visitas depende de cada sanatorio u hospital y también de la situación de salud de cada bebé. El área de neonatología suele ser muy restringida, por lo que las visitas se acotan a las mínimas indispensables.

Existen ciertas características con las que una incubadora debe contar para poder cumplir su objetivo de manera eficiente

  • Servocontrol: es un sensor que se pega sobre la piel del bebé para medir su temperatura. Si es baja, automáticamente la incubadora emite calor. Si es alta, hace lo contrario.
  • Aislamiento: uno de los cometidos esenciales de estos aparatos. Los filtros de aire que tiene la incubadora alejan los gérmenes y alérgenos que hay en el exterior. Por eso es un elemento tan importante para bebés con problemas en su sistema inmunológico.
  • Sensores de humedad: de la misma manera en la que se controla la temperatura, se mide la humedad en el interior del artefacto. Si hay muy poca, podría favorecerse la deshidratación del bebé.
  • Fuente de oxígeno: con el objetivo de prevenir enfermedades respiratorias en neonatos, la incubadora ofrece un ambiente con alto contenido de oxígeno.
  • Respiración asistida: en casos graves en los que los bebés no puedan respirar por su cuenta, se los incuba y se coloca una bomba que les ayuda a completar este proceso mecánicamente.
  • Rayos UV: la luz ultravioleta de la incubadora -que es administrada en cantidades moderadas- sirve para la activación de la vitamina D endógena y para combatir la ictericia, que es el color amarillento que se percibe en la piel de algunos recién nacidos.

Los casos más comunes en los que se hace necesario colocar al bebé en una incubadora son:

  • Bebés prematuros: se considera prematuro a aquel bebé que no ha superado las 37 semanas de embarazo. Esto puede estar causado por diversos motivos, como presión arterial elevada de la madre o complicaciones en la fase final del embarazo. La incubadora permite guarecerlos hasta que su desarrollo se complete.
  • Bebés con bajo peso: se considera bebés con bajo peso a aquellos con menos de 2,5 kg al nacer. Tanto si es  un nacimiento a tiempo como prematuro, la incubadora se encarga de proteger al bebé mientras se le suministran por vía oral o mediante perfusión los nutrientes que su cuerpo necesita.
  • Dificultades para mantener la temperatura: como posee una temperatura constante, la incubadora permite contrarrestar este déficit.
  • Deficiencias en el sistema inmunitario: hasta que desarrollan la capacidad de autodefensa contra agentes patógenos, los bebés -generalmente prematuros- son conservados en este ambiente libre de gérmenes y microbios que puedan representar una amenaza para su salud.
  • Fragilidad ósea o debilidad muscular
  • Falta de maduración en los pulmones
  • Déficit del desarrollo neurosensorial.
  • Ausencia del reflejo de succión, lo que le impide alimentarse por su cuenta.